domingo, 13 de noviembre de 2011

OTRO CHIVATO FOTOGRAFIADO E IDENTIFICADO.ADALBERTO SANCHEZ SORIT ALIAS (El NENE)



Este personajillo con sombrero no es precisamente el vaquero bueno, honrado y justiciero de la película, no no, el señor Adalberto Sánchez Sorit, más conocido como (El Nene), es un aborrecible oficial de la Seguridad del Estado, y uno de los más represivos y hostiles sicarios al servicio de la dictadura castro-comunista en el municipio camagüeyano de Santa Cruz el Sur.

Sánchez Sorit, como tantos otros cowboys oportunistas de este país, tiene un vasto historial de abusos, corrupción e inmoralidades a cuesta, altamente tolerado por sus superiores, quienes lo consienten constantemente como el vaquero acaudalado que en realidad es, y no precisamente ello se debe, a su arduo trabajo durante años como chibatiente de la dictadura castrista, si no, a las numerosas remesas y paquetes que recibe constantemente de familiares residentes en los EE UU, principalmente de sus tres hermanos –Ramón (mongo), Barbará (barbarita) y Mirza Sánchez Sorit (nené)- quienes de esa manera le permiten exhibir una vida burguesa sin preocupaciones existenciales que le facilitan mantenerse como abusivo testaferro de la dictadura más represiva que ha conocido la historia cubana.


En reiteradas ocasiones ha sido sorprendido por activistas del lugar realizando abiertamente negocios ilícitos, fotografiado y publicado a la opinión pública internacional, por lo que ha tenido que trasladarse hacia el interior de su vivienda, donde continúa realizándolos más discretamente; gusta de ver películas pornográficas y asedia a jovencitas menores de 18 años, a pesar de tener una esposa mucho más joven que este, la señora Mayra Esquivel Tejeda, otra connotada repudiadora que acostumbra a provocar a los contestatarios con gestos obscenos, profiriéndoles improperios y amenazas de muerte.

En las imágenes de abajo, Adalberto Sánchez Sorit (el nene), su esposa Mayra Esquivel Tejeda, y un oficial de la Policía Política, en los momentos que realizan un acto de repudio frente a nuestro domicilio.

Por Joenni Alonso

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