domingo, 30 de agosto de 2015

El pueblo cubano, reflejo de su dictador

El pueblo cubano, reflejo de su dictador

El pueblo cubano, reflejo de su dictador


   
Cada pueblo tiene el gobernante que se merece. Esta afirmación, de entrada, pudiera provocar airados
 rechazos en muchos, aunque la verdad, si los analizamos, resultan ser más viscerales que racionales,
 sobre todo entre aquellas personas con capacidad de pensar y que tienen la desgracia de residir en 
un país en el cual las cosas nunca han andado como debieran, pero que en los últimos 60 abriles han
 ido de mal en peor.
La afirmación, que no es ninguna novedad, ha sido atribuida equivocadamente al filósofo y político 
Nicolás Maquiavelo, pero en realidad es de otro italiano, José de Maistre (1753-1821), que sostuvo
 que cada pueblo o nación tiene el gobierno que merece. Ya que esto sonaba bastante agresivo,
 otro eminente pensador europeo, pero del siglo XX, el francés André Malraux (1901-1976), modificó
 la sentencia de José de Maistre y dijo que no es que los pueblos tengan los gobiernos que se
 merecen, sino que la gente tiene los gobernantes que se le parecen. Suena más decente 
pero resulta igual de trágico. En nuestro hemisferio tenemos la breve pero contundente sentencia
 de José Martí: “Pueblo que soporta a un tirano, lo merece.” Cualquiera de las tres modalidades
 resulta altamente incómoda para el ego de muchos cubanos. ¿Se parece o merece el pueblo
 cubano a los hermanos Castro y a sus descendientes? Resulta vergonzoso, pero si somos 
capaces de ejercer un mínimo de autocrítica, veremos que algo hay de razón en esa afirmación.
¿Será posible que los cubanos estuvieron condenados a ese “inevitable” destino? En parte. Y digo
 en parte, porque en este mundo de las formas no hay nada absoluto: ¿ no habrá el yo colectivo
 del pueblo cubano edificado un propio destino en cuyo espejo se reflejan los gobernantes de la
 República de Cuba en todas sus épocas?
Cuán imperecedero y verídico resultó el axioma del presidente Estrada Palma: “Cuba es 
una República sin ciudadanos”. La preposición de Estrada Palma no excluye a los gobernantes,
 quienes son de hecho parte íntegra, un espejo del mismísimo pueblo. Los gobernantes cubanos 
han sido el espejo de su propio pueblo a lo largo de la historia. La frase del primer presidente 
de la isla definiría al cubano en cualquier época, desde su origen republicano hasta el presente
. Sin generalizar, habría que destacar la perversidad endémica del pueblo cubano en toda su 
experiencia, el bajo nivel político, cívico y social más allá de lo que se pueda estudiar en
 una universidad. El nulo respeto que invariablemente manifestó el cubano en toda su historia 
por las instituciones, por la Carta Magna, por la Constitución de la República, irrespeto que 
venía desde el presidente de turno (como en el caso de Alfredo Zayas), pasando por los 
miembros del gobierno, la oposición y la prensa, hasta terminar con el más simple de los
 “ciudadanos,” constituye una innegable realidad.
Esta total ignorancia cívica y democrática, y el egoísmo personal, así como el poco respeto que
 siente un cubano por otro cubano (la escisión histórica del cubano), hicieron que 
elementos extremistas y oportunistas del comunismo local e internacional pudieran 
encontrar en Cuba las condiciones idóneas para desestabilizar el país desde 1933 
en lo adelante. La desestabilización y el estancamiento producidos por los elementos comunistas
 duraría, al menos, 10 años después de la caída de Machado, pero la influencia y los efectos 
nefastos del comunismo han continuado haciendo estragos hasta el presente. Es justo señalar,
 por ejemplo, el oportunismo y el arribismo de muchos políticos de oposición que, ansiosos de poder,

 colaboraron con la desestabilización del país y con los comunistas; fueron los casos de Menocal y
 Miguel Mariano Gómez y Arias, Alcalde de La Habana e hijo de José Miguel Gómez.
El comunismo, bajo la máscara de los movimientos sindical y estudiantil, era practicado por elementos
 gansteriles y por revoltosos terroristas universitarios, quienes generaron olas de violencia nunca antes
 vistas en los centros urbanos de la isla. La respuesta represiva del gobierno (en el caso de Machado)
 fue tan sólo una reacción defensiva y natural a la violencia comunista. Gerardo Machado, dicho sea de
 paso, no era ningún santo, era otro espejo o reflejo de la psicología del cubano corriente y común: 
un tipo no muy culto, con inteligencia natural para los negocios y con grandes ambiciones 
personales. Justo es mencionar, sin embargo, que a pesar de que poseía ese deseo enfermizo 
que tienen los presidentes latinoamericanos de perpetuarse en el poder, y la “picardía” malévola
 e innata del cubano, fue uno de los líderes políticos que más hiciera por Cuba en toda su historia.
 Las huellas de su magnificente obra todavía pueden apreciarse a lo largo y ancho del país.
Lo más lamentable de todo es que los elementos comunistas cubanos ( “buenos” imitadores y
 copiadores, como todo cubano), no tenían ni la más remota idea de lo que sucedía realmente al 
otro lado del Atlántico, en el país de los Soviet, mal sobre el cual ya había advertido el apóstol 
José Martí; mal, porque la filosofía marxista-leninista no se ajustaba a nuestros rasgos culturales 
ni históricos (aunque digno es observar que el marxismo-leninismo no se ha ajustado a ninguna
 otra cultura nacional desde su surgimiento como ideología).
El ignaro intelectual cubano, el vehemente e indocto estudiante universitario —valga la antítesis—, 
se ciñeron a la ideología de un país que estaba más atrasado que Cuba en aquel entonces, 
acogieron una realidad peor que la que podían haber vivido en la Cuba de la “Gran Depresión”.
 Mientras, el pueblo, sin distinción de capas sociales, carecía, como carece hoy, de la más 
elemental conciencia política, votaba siempre por el mejor postor, sin profundizar en sus 
credenciales ni en su agenda. Votaba casi siempre la gente (viva y muerta) por el que
 proporcionara las mejores “botellas” y favores, sin importarle el fondo, la razón ni las 
consecuencias de cada acontecimiento que iba tejiendo la historia.
Además, los pocos cubanos que en los años mil novecientos treinta pudieron visitar Rusia, 
solo conocían Moscú o cualquier otra ciudad de bajo desarrollo de la Unión Soviética, una nación 
enorme, pero con todavía altos vestigios de feudalismo en aquella época. La inmensa mayoría de
 los visitantes nunca pasaba más allá de la capital, por la desconfianza que ya en aquel período
 tenía el régimen soviético de todo elemento foráneo, en el que percibía a un potencial enemigo. 
Los extranjeros, sin importar su ideología, eran individuos provenientes de sociedades burguesas,
 por ende, eran poco confiables para el aparato soviético, por lo que no le daban demasiada información 
ni libertad de movimiento. La mayoría de los revoltosos acogieron con beneplácito las ideas 
del comunismo internacional sin saber que atesoraban y diseñaban, ya desde ese entonces,
 la futura y total destrucción de Cuba.
Por otra parte, la prensa, espejo cabal de la mentalidad del pueblo, en Cuba creció prostituida desde 
sus inicios. No era libertad de prensa lo que existía, sino un grotesco libertinaje paternalista.
 El periodismo era quizá uno de los peores enemigos de la sociedad y de la democracia cubana. 
No era un periodismo honesto, no se escribía una línea a favor de la verdad si el “periodista”
no era subvencionado o pagado por el gobierno de turno, ya fuera mediante subvenciones directas
 o a través de “botellas” (pagos de al menos 500 pesos mensuales por detrás del telón a ciertos
 periodistas de diferentes medios, una suma sustancial para la época). Ese fue un cáncer que alcanzó 
su punto álgido durante el gobierno de Alfredo Zayas, arquetipo del pícaro jodedor cubano,
 hecho a imagen y semejanza de su propio pueblo. En el transcurso del susodicho gobierno, 
se utilizaba el dinero de la Lotería Nacional para las prebendas y “botellas” de los periodistas 
de los diferentes órganos de prensa del país.
Más adelante podemos ver cómo Fulgencio Batista (persona en cuyo reflejo se pueden advertir 
perfectamente muchos de los defectos del pueblo cubano) llegaría a tener una estrecha relación 
con los comunistas de aquella época; llegó al poder con el apoyo de los rojos, y ganó su primera 
elección en buena medida gracias a ellos, ¡tanta era la pujanza que habían alcanzado ya para 
aquel entonces los comunistas! Es justo declarar que, a pesar de ello, y aunque no sea la idea 
central de este escrito, el primer mandato de Batista significó uno de los más prósperos y 
democráticos momentos en la historia política y económica de Cuba, al igual que lo fue 
el primer gobierno de Machado. Sin embargo, Batista, como fiel paradigma de cubano sencillo, 
pícaro y oportunista, ya le había vendido el alma al diablo; los sindicatos de trabajadores
 estaban controlados mayoritariamente por la mafia comunista del P.S.P., que entonces 
formaba parte del gobierno batistiano.
Pero en 1952, cuando Batista se pasara de listo y protagonizara el golpe militar, tras el cual
 disolvió el Congreso, suspendió la Constitución de 1940 e ilegalizó todas las formaciones
 políticas, sin nunca alcanzar el poder totalitario que ostentan los Castro, los comunistas 
se le viraron con ficha. Realmente, se habían virado los comunistas en contra de la República
 desde antes. Durante tiempos del macarthismo, los comunistas perdieron la influencia con 
Batista, pero dominaban sustancialmente los medios informativos de la isla (lo que facilitaría
 eventualmente la difusión del discurso “La historia me absolverá” a través de la radio y la 
propaganda subversiva de los revoltosos; asimismo, había criado Batista el cuervo que sacaría
 sus propios ojos; era inclusive Fulgencio compadre del patriarca de la familia Castro Ruz.
 Ello explica el por qué Batista no ejecutó a ninguno de los Castro después del asalto al
 Moncada (sobre todo a Fidel, el principal responsable). A Raúl no le pasó absolutamente 
nada, pues era el ahijado del dictador, mas ese sería otro tema. Washington y Moscú estaban en
 los comienzos de la Guerra Fría desde finales de los años cuarenta. Obviamente, el dictador 
oriental respondía a los americanos y los comunistas a Moscú, por lo que el aumento de las
 tenciones entre estos dos centros de poder se iba a reflejar inevitablemente en el panorama 
político de la mayor de las Antillas.
Erigido en dictador, Batista consiguió reprimir la primera intentona comunista de 1953, 
encarcelando a su revoltoso, oportunista y patrañero ahijado, Fidel Castro. Este último
 negaba su perfil comunista, mas sus acciones indicaban todo lo contrario, pues, 
¿cómo se podrían dilucidar los episodios terroristas al mejor estilo bolchevique 
ejecutados por el movimiento 26 de Julio y otras organizaciones subversivas en La Habana y 
Santiago de Cuba? Todo el pueblo estaba hipnotizado y ciego ante el magnetismo del joven
 Castro, se tragaban las mentiras, no podían percatarse de su argucia, lo que es diáfanamente
 natural (pues hablaba el futuro caudillo en el mismo lenguaje de su pueblo, el cual rara vez había 
estado expuesto a un lenguaje veraz). Según Fidel, su “misión” era la de regresar a Cuba 
a la Constitución de 1940 y restablecer la democracia en el país.
Asimismo, el pueblo iba a demostrar su innata miopía política una vez más; fundamentalmente
 las clases pudientes e intelectuales cubanas (pero sin excluir al resto), las cuales iban de 
manera activa a auxiliar la causa de la gran estafa, una estafa en la que se encerrarían todas
 las estafas que venían sucediendo en el seno de la república hasta ese momento. Esa era
 la estafa que serviría como espejo del cubano y de su historia republicana. Una estafa que 
tendría como fin reflejar la figura del dictador totalitario como espejo de su propio pueblo — 
pueblo y gobierno dos partes íntegras, unificadas de una misma esencia.
Si no fuera de esta manera, ¿cómo se podría explicar que una Berta Soler organice un 
mitin de repudio (una de las clásicas prácticas represivas del gobierno totalitario) en
 contra de una de sus propias compañeras? ¿De qué manera pudiéramos comprender
 que cierto periodismo independiente y disidencia se hayan “convertido” en negocios 
rentables, cuyos activistas compiten principalmente por protagonismo y por el dinero proveniente 
del exilio, en vez de concentrarse en el verdadero objetivo, lograr la libertad de Cuba? 
¿Si no fuesen un espejo de sus mentirosos y patrañeros gobernantes podrían muchos
 “periodistas independientes” y “disidentes” actuar de esa manera? ¿Cómo es posible
 que la primera prioridad del disidente sea criticar o marginar las actividades de sus 
competidores para preservar su poder y el acceso a los recursos, sino fuese una astilla del 
mismo palo gobernante? ¿Cómo se podría dilucidar que después de 56 años de oprobio,
 marche el pueblo con alegría y entusiasmo —vistiendo sus mejores galas llegadas desde 
el monstruo que se extraña— en la Plaza Cívica, rindiendo honores a su amo, demostrando 
ser la “otra” mitad, el espejo de ese gobernante totalitario? ¿Cuál sería la lógica detrás de la 
celebración del derrumbe de sus viviendas, de la libreta de abastecimiento, de la falta de 
leche para sus niños, de la pasta de dientes, del papel para limpiarse el ano y hasta de 
la más elemental dignidad humana, si no fuese el pueblo un reflejo esperpento de su inmoral 
gobernante y viceversa?

Y DONDE ESTA ESE CAMINO A LA LIBERTAD PAYASO????

......YO SOLO VI EN PUERTO RICO UN ENCUENTRO DE DISITURISTAS CUBANOS,LOS MISMOS QUE APOYAN EL FIN DEL EMBARGO, LOS MISMOS QUE INAUGURARON CON KERRY LA NUEVA EMBAJADA Y SE LLENARON LAS PANZAS EN EL BUFET GRATIS Y NO GASTARON NI UNA PALABRA SOBRE LA REPRESION POLICIAL Y LOS PRESOS POLITICOS EN CUBA.....!!!!!

Jorge Luis Llanes Naranjo





¡JUNTOS! HEMOS COMENZADO A ANDAR HACIA LA LIBERTAD. 
Por el Lic. Sergio Ramos. y Documento: DECLARACIÓN DE SAN JUAN.
  
28-08-2015
¡JUNTOS! HEMOS COMENZADO A ANDAR HACIA LA LIBERTAD. Por el Lic. Sergio Ramos. cubademocraciayvida.org web/folder.asp?folderID=136

¡JUNTOS! HEMOS COMENZADO A ANDAR HACIA LA LIBERTAD.
Por el Lic. Sergio Ramos.
Con un éxito rotundo y más allá de las expectativas concluyó el primer Encuentro 
Nacional Cubano celebrado en San Juan, Puerto Rico.
En ella participaron más de 23 organizaciones provenientes de Cuba y 32 
organizaciones del exilio, representados por más de un centenar de opositores 
de ambas orillas: Cuba y el Exilio.
Allí sesionaron en el marco del mayor respeto a la  diversidad de criterios y con
 amplia confraternidad y patriotismo, conscientes del difícil momento por el que 
atraviesa la patria y de la imperiosa necesidad de realizar de cambio real y 
definitivo hacia la libertad y la democracia plena del pueblo cubano.

Fueron muchas las emotivas y sinceras escenas de abrazos de reconciliación 

entre diversos líderes y organizaciones, limando sus diferencias e imbuidos 
por el llamado que, ante este momento histórico, nos hace la patria a todos 
los cubanos, como si nuevamente se esparciera por  doquier donde resida 
un cubano, el llamado del Apóstol José Martí: “Juntarse es la palabra de orden”.
Una Comisión Coordinadora de Enlace se creó y fueron electos por las organizaciones
 presentes nueve miembros, cuatro del exilio y cinco de la oposición interna, a saber: 
Por el Exilio:

 Lcdo. Guillermo Toledo, Sra. Sylvia Iriondo, Sra. Rosa María Paya, y Sra. Ana Carbonell.

 Por la oposición interna: El Pastor Mario Félix Lleonart Barroso,
 Dr. Rene Gómez Manzano, Dr. Juan Carlos González Leyva,
 Sr. Guillermo Fariñas y Sra. Sahily Navarro Álvarez.
Luego de debatir y consensuar las múltiples propuestas sometidas a la 

consideración de las mesas de trabajo y luego por el pleno del Encuentro, 
 se trazó un derrotero de lucha hacia la libertad y hacia el nuevo orden de
 libertades y democracia pluralista, en el marco de una patria inclusiva para
 todos los cubanos, contenidos en síntesis en la Declaración de San Juan, aprobada
 por el voto de los allí presentes.
Terminó el Encuentro. Empezaron los trabajos. Ya, los de adentro y los de fuera de
 Cuba, han comenzado a marchar juntos a paso firme, sobre el camino trazado hacia
 la libertad. Camino arduo y difícil, pero necesario e impostergable. La patria lo
 exige, el pueblo oprimido lo requiere.
Y la dictadura no hizo esperar su despótica reacción. Al llegar a La Habana, 
le fueron decomisados los libros que llevaba el Pastor Mario Félix Lleonart Barroso, 
tras varias horas de detención en el aeropuerto de Rancho Boyeros. Libros, esencia
 de la libertad de expresión que hablaban de Dios, democracia, derechos humanos….
 Otros opositores también fueron “retenidos” por varias horas en el aeropuerto 

capitalino. Son las pataletas de un régimen arropado por la sin-razón.
Pero la lucha sigue. Seguirá a pesar de las detenciones, las represiones, los 

desmanes, los actos de repudio, las golpizas, las torturas y los crímenes de la
 dictadura, porque esta lucha, es la gesta de un pueblo por su libertad. Por un 
cambio real hacia su progreso, bienestar, felicidad y paz. Para ser un pueblo libre.
A los que por una u otra razón no estuvieron presentes, no importa donde estén ---

 dentro o fuera del país--- hacemos el llamado a sumarse al clamor patrio de cerrar
 filas a todos los cubanos de buena fe, para luchar unidos en la diversidad para la 
libertad.
Un día el Apóstol Martí, en sus meditaciones por Cuba anotó en sus Cuadernos 
de Apuntes una frase que hoy adquiere de nuevo vigencia suprema: “ Juntarnos,
es tan necesario que estemos juntos! Que nos sintamos fuertes y consolados para
lo que tenemos que hacer”  (Cuadernos de apuntes T. 4 p. 415.)
San Juan, Puerto Rico, 23 de agosto de 2015
 

¡JUNTOS! HEMOS COMENZADO A ANDAR HACIA LA LIBERTAD. Por el Lic. Sergio Ramos. cubademocraciayvida.org web/folder.asp?folderID=136
        sergioramossuarez@gmail.com
DECLARACIÓN DE SAN JUAN
Cubanos Unidos
CubaEncuentro2015@gmail.com 
Entre el 13 y 15 de agosto del 2015, sesionó en San Juan, Puerto Rico, el primer 
Encuentro Nacional Cubano. Participaron 23 organizaciones del archipiélago cubano
 y 32 del exilio, debidamente representadas por más de un centenar de sus dirigentes.
  El evento fue organizado por Cubanos Unidos de Puerto Rico.

Nos animaba el propósito de buscar vías para conciliar la labor de las fuerzas 

prodemocráticas con el compromiso de restaurar la soberanía a los ciudadanos 
cubanos y todos sus derechos fundamentales.  A esos efectos,  afirmamos que 
para lograr la libertad plena del pueblo cubano y un genuino estado de derecho,
 no son negociables ninguno de los siguientes principios:
  • La libertad incondicional de todos los presos políticos y la derogación de  
  • todas las leyes que atenten contra las libertades fundamentales;
  • La libertad de expresión, prensa, asociación, reunión, manifestación pacífica,
  •  profesión y religión; y
  • La participación del pueblo en toda decisión de la nación, la legalización de
  •  todos los partidos políticos y las elecciones libres y pluripartidistas.

El Encuentro Nacional  Cubano también acordó:
1. Trabajar en la campaña por un plebiscito vinculante en favor de las

elecciones libres, justas y plurales bajo condiciones democráticas que

garanticen la soberanía de los ciudadanos.

2. Respaldar y suscribir el “Acuerdo por la Democracia” de 1998.

3. Promover la estrategia de la lucha no-violenta, facilitando la capacitación

de los luchadores prodemocráticos en las metodologías de la desobediencia

civil.

4. Trabajar para derrumbar el muro cibernético en Cuba y esforzarse para

que la oposición interna tenga los recursos tecnológicos con los que continuar

la movilización ciudadana.
Se expusieron varios trabajos enfocados hacia el progreso material y espiritual de 
la nueva Cuba, los que serán definidos en un segundo Encuentro Nacional Cubano.

Se estableció una Comisión Coordinadora de Enlace por un término de seis meses

 cuya tarea fundamental será dar seguimiento a los puntos aquí acordados y 
comunicárselos a todas las organizaciones, en el espíritu de unir la oposición
 interna y externa.

Para nosotros tiene hoy más vigencia que nunca la frase martiana que nos 

proponemos cumplir: “Juntarnos es la palabra de orden”.
San Juan, Puerto Rico, 15 de agosto de 2015.
 Firman en representación de su organización:
Rolando Rodríguez Lobaina Alianza Democrática Oriental
Wilfredo Vallin Asociación de Abogados Independientes
Roberto Pizano Asociación de Expresos Políticos Cubanos de

Tampa
Orlando Luis Pardo Lazo Center for a Free Cuba
Laritza Diversent Centro Cubalex
Pedro M. Peñaranda Círculos Democráticos Municipalistas de

Cuba
Damarys Moya Portieles Coalición Central Opositora
Elizardo Sánchez Santa-Cruz Comisión de Derechos Humanos y

Reconciliación Nacional
Josefa López Comité Apoyo a las Damas de Blanco Laura Pollán
Ricardo Roque  Comité Cubano Pro Derechos Humanos
Luis Israel Abreu Villarreal Comité de Ayuda a los Activistas por

los Derechos Humanos
Juan Carlos González Leiva Consejo de Relatores de Derechos

Humanos
Diego Suárez Consejo para la Libertad de Cuba
Pedro J. Fuentes Cid Consejo Presidio Político Cubano
René Gómez Manzano Corriente Agramontista de Abogados

Independientes
Luis Fernández Moreno Cuba Corps
Diddier Santos Cuba Decide
Rogelio Matos Araluce Cuba Independiente y Democrática
Andrés Candelario Cubanos Unidos de Puerto Rico
Marta Menor Cultivo una Rosa Blanca
Leticia Ramos Herrería Damas de Blanco
Germán Miret Directorio Democrático Cubano
Magdelivia Hidalgo Federación Lationamericana de Mujeres

Rurales
Eugenio Llamera Federación Mundial de Expresos Políticos

Cubanos
Roberto D. Ruiz Casas Foro Promoción Continental Democrática
Augusto Monge Free Cuba Foundation
Guillermo Fariñas Frente Antitotalitario Unido
Yris Perez Aguilera Frente de Resistencia Orlando Zapata
Francisco Hernández Fundación Nacional Cubanoamericana
Faisel Iglesias Fundación Nuevo Pensamiento Cubano
Omar Vento Fundación para la Democracia Panamericana
Mariana Hernández Fundación para los Derechos Humanos en

Cuba
Pastor Herrera Global Community Action
Raúl Luis Risco Pérez Instituto Cubano por la Libertad de

Expresión y Prensa
Ana Carbonell Instituto de la Rosa Blanca
Mario Félix Lleonard Instituto PATMOS
Sylvia Iriondo M.A.R. por Cuba
Rolando Infante Movimiento 30 de noviembre
Magaly Broche Movimiento Cubano Reflexión
Ramón Saúl Sánchez Movimiento Democracia
René Hernández Bequet Partido Demócrata Cristiano de Cuba
Saylí Navarro Alvarez Partido por la Democracia Pedro Luis Boitel
Adel Ramón López Napoles Partido Republicano de Cuba
Vladimiro Roca Partido Social Demócrata Cubano
Fernando Palacio Molgar Partido Solidaridad Liberal Cubano
Rafael León Rodríguez Proyecto Demócrata Cubano
Eliecer Ávila Cecilia Somos Mas
Angel Alfonso Alemán Unión de Expresos Políticos Cubanos

Zona Noreste
María C. Werlau Unión Liberal Cubana
Ernesto García Díaz Unión Social Comunitaria Cubana


Firman participantes del Encuentro de manera independiente:
Guillermo Toledo Casasús (Moderador) Coordinador del

Encuentro Nacional Cubano
Edgardo Ronda (Observador) Asociación Iberoamericana por

la Libertad
Vanesa Colmegna (Observadora) Asociación Iberoamericana

por la Libertad

Alexis Jardines
Alicia Hernández Cabeza
Ana María SocarrásAndres Barbeito
Andrés Pichs
Ariel Gutiérrez
Arturo Sánchez Antón
Asunción Carrillo Hernández
Camilo Ernesto Olivera Peidro
Caridad María Burunate
Catalina Mayoral
Conrado Ferrer
Domitila Valls
Emilio Guede
Federico Delgado
Francisco Talavera
Gerardo Morera del Campo
Guillermo González Alcázar
Isis Longo
Jerónimo Esteve Abril
Jorge Bringuier
José Conrado Rodríguez Alegre
José García Pino
José Vilasuso
Lianelis Villares Plasencia
Luis Alberto Martínez
Maitá Carbonell Acosta
Manuel Acosta
Manuel Fernández
Marcelino Miyares
Mari-Vahn de Vicens
María Isabel García de Toledo
Marisela Rodriguez
Michael Acevedo Reinoso
Nieves Gonzalez Abreu
Osvaldo Bencomo
Patricia Toledo García
Raoul Vicens
Rosa María Payá
Rosalina Colón Gómez
Sergio Ramos Suárez
Severiano López Sicre
Vaclav Maly
Vicente Echerri
Vilma del Prado
Wenceslao Fernández
Xiomara Ledón