lunes, 13 de junio de 2011

Reina Luisa Tamayo Danger secuestrada en Cuba y secuestrada en Miami.por Zoé Valdés




El operativo efectuado en Cuba antes de la salida de Reina Luisa Tamayo Danger no tuvo nombre, las calles aledañas a la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana, así como las azoteas, estuvieron tomadas por las Tropas Especiales Castristas, así como por la policía política y brigadas de policías de uniforme.

Barrios enteros fueron acordonados policialmente desde que la familia de Orlando Zapata Tamayo salió de su casa, y durante todo el trayecto que recorrieron en un transporte del régimen. Reina Luisa no pudo llamar más que a Yoani Sánchez, como se comprobó en un twitter de la bloguera, y al parecer a nadie más, ni nadie más consiguió comunicar con el teléfono de Reina Luisa, tal como escribió Iván García en un post de su blog al que yo le di link.

Martha Beatriz Roque le había ofrecido su casa para que se quedara junto a sus familiares, pero al parecer tampoco esto sucedió como se había previsto.

O sea, que el régimen usó todas las medidas para que Reina Luisa y sus familiares no pudieran contactar con nadie extraoficial antes de su partida, más que aislarla la secuestraron.

Todo indica que lo mismo está ocurriendo en Miami, me entero por varios emailes que me envían algunas personas que no se han decidido a dar la cara, y también por un post de Nuevo Acción. Algunas personas, incluso compañeros de Orlando Zapata Tamayo en la cárcel, que han viajado desde varias ciudades estadounidenses, han querido saludar a su madre, y no les han permitido acercársele. Si esto que se está diciendo es verdad, me parece fatal para dar una imagen de un recibimiento distinto de como salió esta señora de Cuba. Me alegra que personajes de la alta política del exilio cubano puedan abrazar a Reina Luisa y homenajear las cenizas de su hijo, pero todos, sin distinción debieron ser invitados a recibirla como ella se merece.

En cuanto al traqueteo de las cenizas de un lado para otro, señores, basta ya. Dejen a esa señora que ponga esas cenizas en un sitio adecuado hasta que se le construya el monumento a Orlando Zapata Tamayo, como se le ha prometido, o lo que se vaya a hacer, que estamos haciendo otra vez el ridículo y parecemos un capítulo de San Nicolás del Peladero.

Zoé Valdés.

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