domingo, 17 de abril de 2011

POSADA CARRILES ABANDONA LA LUCHA ARMADA

Luis Posada Carriles, el hombre a quien tres generaciones de exiliados cubanos identifican con la lucha armada contra el régimen de Fidel Castro, afirma que ahora apoya una transición pacífica en la isla. En su primera entrevista con un diario desde que fue absuelto de 11 cargos de perjurio por un tribunal federal de El Paso, Texas, Posada destacó que ha dicho adiós a las armas, aunque no descarta una rebelión popular. “La lucha armada no tiene sentido”, dijo Posada Carriles a El Nuevo Herald durante una entrevista de una hora en una sala de conferencias en la oficina en Coconut Grove de su principal abogado defensor, Arturo V. Hernández. “Los tiempos han cambiado, como todo”. Aunque Posada, de 83 años, se ha estado refiriendo a un cambio pacífico en Cuba desde su exoneración, sus declaraciones a El Nuevo Herald son las más categóricas hasta la fecha en cuanto a un rechazo a las tácticas violentas que promovió en el pasado. Entre los cargos que pesaban contra Posada estaba el de mentir a funcionarios federales de inmigración acerca de su presunto papel en una serie de atentados con bombas en sitios turísticos de Cuba en 1997. Una de las bombas mató al turista italiano Fabio Di Celmo. La declaración de Posada sobre el abandono de la lucha armada contrastó con manifestaciones suyas anteriores, incluida una entrevista televisada en 1998. “La única opción que tenemos los cubanos es combatir al régimen, un régimen violento, con la violencia”, dijo Posada a la periodista María Elvira Salazar hace 13 años. Salazar fue llamada como testigo de la fiscalía, pero dejó en claro desde el estrado que no estaba segura de si Posada, en la entrevista con ella, se atribuyó los atentados de 1997 en Cuba. Posada le dijo a Salazar el jueves por la noche en su programa María Elvira Live! de Mega TV que nunca dudó que los jurados en El Paso lo absolverían. “El jurado estaba sonriente”, Posada dijo. “El jurado, antes de entrar a deliberar, ya yo sabía que los tenía en la mano. Eso se nota, se nota”. En la entrevista con El Nuevo Herald, Posada les dio crédito a sus abogados por el triunfo. “Mis abogados fueron mejores que los de ellos”, dijo Posada, refiriéndose a los fiscales del Departamento de Justicia. “Mis abogados hicieron un trabajo mucho mejor para convencer al jurado. Además, la evidencia del gobierno fue insuficiente, floja y alterada, y los testigos fueron malísimos”. Cuando se le preguntó específicamente si sus referencias recientes a la “lucha pacífica” constituían un rechazo de su parte a la violencia contra el gobierno cubano, Posada respondió: “Sí”. Consultado sobre si esto significaba que había decidido descartar la lucha armada, Posada y Hernández, el abogado, respondieron casi al unísono: “Sí”, mientras Hernández añadía, “La lucha armada está descartada”. Por instrucciones de Hernández, Posada se negó a hablar sobre las acusaciones de las que fue absuelto, así como de otras anteriores. Posada fue condenado, pero más tarde indultado, por un presunto complot para asesinar a Fidel Castro en Panamá en el 2000. En 1976, fue arrestado y acusado en Venezuela de la voladura de un avión cubano frente a las costas de Barbados que causó la muerte de 73 personas. Absuelto por un tribunal militar, escapó de la cárcel antes de que se celebrara un nuevo juicio en un tribunal civil. Siempre ha negado cualquier implicación en el incidente. Posada perteneció a la Brigada 2506 que trató de derrocar a Castro hace 50 años en Bahía de Cochinos. Pero no participó en el desembarco. A pesar de la exoneración, Posada sigue siendo objeto de una orden de deportación a cualquier país que no sea Cuba ni Venezuela. También debe portar un brazalete electrónico en el tobillo para que la Policía de Inmigración y Aduanas (ICE) pueda monitorear sus movimientos. Le tomó varios días regresar a Miami desde El Paso porque su nombre figura en una lista de personas a quienes se les prohíbe abordar vuelos en Estados Unidos, dijo. También dio a conocer anécdotas de cómo pasó el tiempo en El Paso. Dijo que terminó varios óleos, entre ellos uno de un caballo que fue rifado en una cena de recaudación de fondos para su defensa legal la noche del miércoles en el Big Five Club. Posada aprendió a pintar mientras estuvo detenido en Venezuela. “La pintura del caballo fue una de varias que inicié en Miami y que llevé a El Paso para terminarla durante el juicio”, dijo Posada. “Pinto para relajarme y evitar el aburrimiento”. Hernández dijo que el equipo defensor aún debe entre $20,000 y $30,000 en gastos legales. Precisó que ni él ni sus asociados Rhonda Anderson, de Coral Gables, y Felipe Millán, de El Paso, cobraron. “El ciento por ciento del dinero proveniente de recaudaciones fue utilizado para cubrir los gastos legales”, dijo Hernández. Además de los tres eventos formales para recaudar fondos, se recibieron cientos de cheques, cada uno por menos $30, de parte de contribuyentes individuales, precisó Hernández. Añadió que muchos de los cheques procedían de “abuelitas” del exilio que expresaban su apoyo a Posada a través de “noticas” escritas a mano que acompañaban los cheques en los sobres. Posada habló con nostalgia de El Paso, donde pasó gran parte de su tiempo detenido o en procesos judiciales después de que entrara a Estados Unidos en el 2005. “En El Paso me sentí casi como en casa”, dijo Posada, quien agregó que algunos desconocidos a veces se le acercaban para desearle suerte cuando el juicio aún estaba en curso o para felicitarle después de la exoneración. Aún así, dijo sentirse feliz de estar de vuelta en su hogar en Kendall con su esposa Nieves. “Ya tengo 83 años”, apuntó. “Pero gracias a Dios estoy bien de salud”. Posted by Angélica Mora

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