sábado, 28 de enero de 2012

Cinismo cotidiano, faceta fundamental de la tiranía raulista.Héctor Julio Cedeño Negrín





Enviado por Froilan Rodriguez
Cinismo cotidiano, faceta fundamental de la tiranía raulista.

Los gobernantes cubanos, ya ni se ruborizan cuando expresan la más garrafal de las mentiras, lo hacen con una naturalidad pasmosa. Han colocado al cinismo como la más cotidiana política del estado totalitario antillano.

Adolfo Hitler, era un asesino, fascista y racista a cara descubierta y sus ideas las confrontaba cotidianamente, contraponiéndolas con los estándares establecidos por la civilización occidental, pero sin preocuparse absolutamente por lo que expresaran sobre su persona. José Stalin procuró siempre mantener el secretismo de su régimen asesino, con el total hermetismo de lo que ocurría tras la cortina de hierro. Las noticias que llegaban al mundo civilizado, sobre lo que ocurría en Rusia, eran casi rumores, muy vagos y difíciles de verificar.

Fidel Castro justificó en cada momento sus crímenes, procurando atribuirlos a la lucha contra el imperialismo yanqui y sus mercenarios internos, que según él, pretendían invadir a la nación cubana y derrocar la revolución de todo el pueblo. Una mentira habitual y enmascarada, que el propaló siempre ante la opinión pública internacional, pero era capaz incluso, de reconocer los desmanes de su cacareada revolución, asumirlos y hasta justificarlos. Pero Raúl Castro, ha roto con todos los parámetros conocidos del cinismo, al negar rotundamente los crímenes que comete, aunque se le sorprenda in fraganti, ante el hecho.

Esa es una nueva política de estado, negar hasta la saciedad, lo innegable y desmentir descaradamente, lo demostrado fehacientemente. A eso se le puede llamar el más perfecto cinismo de estado. En esa línea se encuentran consignados, los desmentidos sobre los asesinatos políticos de, Orlando Zapata Tamayo, Juan Wilfredo Soto García, el de Laura Pollán Toledo y el último realizado, de Wilman Villar Mendoza. En el caso de Laura, no se atrevieron a poner el programa que tenía preparado la televisión cubana, porque resultaría verdaderamente controversial.

Raúl que siempre se hacía pasar por el “Fanfarrón de Gerivado”, hoy no tiene ni siquiera la valentía de asumir sus propios crímenes y se las pasa enmascarando las malaventuras que realiza y negándolas rotundamente, como si así alguien le fuera a creer sus cotidianas falsedades. A eso Señor General se le llama miedo, porque usted sabe que su tiranía, se le está descomponiendo entre las manos y no tiene forma de parar el proceso de putrefacción.

Sintoma de ello es por ejemplo, la proyección secreta entre los miembros de la conocida nomenclatura revolucionaria, de un video clasificado, sobre los últimos casos de corrupción en los que se encuentran implicados, un cumulo de dirigentes de la Industria Básica , la ETECSA y los del acueducto de Santiago de Cuba, entre otros. El objetivo es por supuesto, amenazarlos, sobre lo que les puede ocurrir, si no mantienen estrictamente la línea, pero los amenazados hacen caso omiso a las advertencias del General. El barco se va hundiendo y los que lo van a abandonar, tratan de sacar lo que puedan, para el rescate. Nadie se quiere ir con las manos vacías, aunque se ahoguen en el intento.

No hay forma de colocar un ministro, ni un alto cargo político, no ya que no sea un corrupto consuetudinario, sino que esté más o menos convencido, de que a esta tirania no le quedan más que unos pocos días de vida y si no sacas alguna ganancia antes de su desplome, cuando se caiga por fin, todo estará perdido y tendrán que empezar desde cero, en cualquier otro país al que puedan escapar, porque aquí posiblemente, irán a parar a la cárcel.

Muchos de los “cocotuces” de la tiranía, ya tienen su fortuna en el extranjero, ellos o sus familiares. Pero los que no la tienen, quieren hacerla a toda costa, aunque tengan que vender a su propia madre. Por ello cada nuevo dirigente que nombra el General, se concentra en fabricar su propia fortuna personal y contra reloj, porque el tiempo apremia. Ellos mismos están convencidos que la revolución caerá de un momento a otro y toman la experiencia de lo que ocurrió en los países socialistas europeos; los dirigentes comunistas que más robaron, son los ricos de hoy y gracias al dinero acumulado pudieron regresar al país con la garantía, de no ser procesados.

Y mientras tanto Raúl continúa a golpes de cinismo renovado, tratando de detener la rueda de la historia, que ya le está pasando encima, mientras sus compañeros de armas se aprestan para salir corriendo, de un momento a otro, porque la tiranía castrista se encuentra como los edificios de la Ciudad de la Habana , al borde del derrumbe y tratan de evitar que les caiga encima.

Héctor Julio Cedeño Negrín

Periodista Independiente de Cuba

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