viernes, 27 de enero de 2012

Libertad para el prisionero de conciencia Raúl Rodríguez Soto




PIDEN SUS FAMILIARES LIBERTAD INMEDIATA PARA RAUL RODRIGUEZ SOTO CONFINADO EN LA CARCEL DE GUANAJAY
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Por Gloria I. Pérez.

LA HABANA. (CDV)- Mabel González Alfonso, esposa del prisionero Raúl Rodríguez Soto, presidente del Movimiento Opositor de Derechos Humanos “10 de Diciembre”, asociado al Comité de DH de la Brigada de Asalto 2506, actualmente confinado a la prisión de Guanajay en Provincia de La Habana, informa a esta reportera que Raúl se encuentra en pésimas condiciones de salud y no está acto para continuar por mas tiempo en el sistema carcelario impuesto por el régimen castrista.
Argumenta que aunque Rodríguez Soto cumple una condena de 30 años por un supuesto delito de tráfico de personas, sentenciado en un juicio trillado por el sistema de justicia cubano, quien no tuvo pruebas suficientes para dictar sentencia, pero aun así, lo hizo escudándose en que todo el que toca aguas cubanas es traficante, y no tiene en cuenta que ante las constantes violaciones del departamento de inmigración cubana y la SINA, cualquier hijo, padre, o hermano es capaz de cruzar el estrecho de la Florida y jugarse la vida con tiburones y guardia fronteras para salvar de las garras del sistema totalitario a un familiar que se encuentre en peligro de ser encarcelado, o desaparecido como muchas veces ha sucedido aunque la prensa nacional oficial jamás se ha hecho eco de estos casos.

Señala que su esposo Raúl desde el mismo momento que fue acusado y sancionado y sin importarle las terribles condiciones de las cárceles por donde ha pasado durante estos 6 anos que ha cumplido de condena injusta, ha mantenido una conducta contestataria, enfrentándose a los opresores, defendiendo los derechos del hombre, exigiendo por los derechos de los prisioneros políticos de conciencia, y comunes, porque para el todo prisionero sea cual sea su causa es digno de una defensa justa y de una preocupación constante porque sus derechos sean respetados.

Rodríguez Soto ha sido confinado por cuarenta y siete días y más a celdas de castigo, desnudo, con un extractor de aire sobre el cuerpo, tan solo por comenzar una huelga de hambre para exigir sus derechos y el de sus hermanos de cautiverio.
Padece de dos hernias discales que lo han lanzado a una silla de ruedas, quien sabe por cuantos anos , después de una pateadura propinada contra su columna vertebral, lanzado sobre el piso, y esposado por negarse a vestir el uniforme de preso.
Miles de atropellos físicos, psicológicos y morales han tenido que enfrentar, durante este tiempo, donde no solamente le han negado sus derechos sino que no le han concedido la revisión de causa, mucho menos una licencia extrapenal por enfermedad, aun conociéndose que el mismo tiene múltiples padecimientos agudizados en las mazmorras de castro, entre ellos una diabetes tipo I desde la infancia, sin tratamiento medico, porque alguien pensó que si lo llevaban a un hospital fuera del recinto penitenciario se escaparía de los custodios, como si en la isla escaparse de sus verdugos fuera tan fácil.
Raúl ha sido trasladado de cárcel en cárcel en un periodo de seis anos con el único objetivo de hacer pasar trabajo a sus familiares, sin importarle las condiciones infrahumanas en que ha tenido que malvivir por estos anos, porque en Cuba no solamente cumple condena el reo sino que sus familiares mas cercanos van cumpliendo junto a el con la peor de las torturas físicas y emocionales, por comentar solamente dos de las mas agudas.

Por todas estas razones y muchas otras mas, Mabel González Alfonso, esposa del mencionado prisionero, suplica, y pide al mundo civilizado, a toda persona de buena fe, a la iglesia católica, Al Vaticano, a todos los Movimientos de Derechos Humanos, a Amnistía Internacional, a los países caritativos capaces de aceptar en su tierra a prisioneros cubanos extraditados de la isla, a todas las embajadas humanitarias, al gobierno de España, Perú, Chile, Francia, o cualquier otro, aboguen por la libertad de este prisionero para salvarle la vida.

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