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domingo, 8 de enero de 2012

"El Mocho", asi paga la tirania cubana a quien ya no le sirve.Un relato escrito por Tania Díaz Castro




Santa Fe, La Habana, 5 de enero de 2012, (PD) El Mocho es muy conocido por muchos en Santa Fe, pueblo costero del oeste habanero, pero aunque tiene fama de ser uno de los mejores jardineros, muy pocos conocen su historia, tan común en Cuba, que seguramente por eso no llama la atención a nadie.

Su nombre verdadero es Rafael Herrera, vive en calle 296 y 306, en el reparto El Roble, y tiene 39 años.

El Mocho es afable, de buenos modales, padre de familia y decente como pocos. Pero El Mocho tiene un problema, como le explotó una granada en la mano derecha en 1989 y casi no le quedaron dedos en su mano derecha, apenas la puede usar para su trabajo. .

Me contó que fue en el Servicio Militar, cuando se preparaba para incorporarse a una de las guerras de Fidel Castro en África. Dice que estuvo sin poder hablar varios meses producto de la explosión y que cuando se restableció, lo licenciaron.

Transcurrieron los años y de El Mocho el régimen castrista se olvidó para siempre. Nunca le dieron la casa que pide todavía a la Asociación de Combatientes, aunque sea de tablas. La pensión que recibe al mes no pasa de setenta pesos cubanos, el equivalente a algo menos de tres dólares. Incluso su mujer tiene que vivir en la casa paterna, porque en la de la familia de El Mocho, no cabe ella con su hija de siete años.

Pero El Mocho no dejó que la vida pudiera más que él y se sobrepuso a su infortunio. Desde hace años arregla jardines particulares y con eso ayuda a su madre y a su esposa e hija. Le gusta su trabajo porque ama a la Naturaleza. En estos momentos se la pasa recomendando a todos para que cultiven la moringa, una planta de origen indio que tiene grandes propiedades para la salud.

Le pregunto si lamentó no haber peleado a Africa y me responde con la sinceridad que lo caracteriza: -Para nada. Yo iba a la guerra porque no me quedaba otro remedio. No por voluntad propia. Tuve algunos íntimos amigos de aquella época que murieron en Africa y hoy veo a sus madres y hermanos sufrir todavía. Así que yo, a pesar de todo, tuve suerte. En vez de El Mocho, hoy me llamarían El Muerto y no podría levantarme tempranito, como hago siempre, para darle gracias a Dios por darme vida, mientras escucho el trinar de los pájaros en el patio y veo cómo la luna y el sol casi se dan las manos.
vlamagre@yahoo.comEsta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
Foto: Marcelo López
El de la foto no es El Mocho, es uno de los tantos locos de La Habana, en el pasado de cualquiera de ellos puede haber una historia de guerra.

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