sábado, 5 de septiembre de 2009

Igualdades de una ideologia





Por: Jorge Alberto Liriano Linares, Prisionero Político, desde la prisión dicta los textos.





Camagüey, Cuba, 2 de Septiembre de 2009, del Buró de Trabajo de Hablemos Press/ Alguien tipificó al socialismo como el remedio que mata o la cura que empeora. La realidad actual en Cuba prueba fehacientemente después de medio siglo de penurias con las promesas, los sueños, y las ideas de un gobernante que el sistema social al cual hemos sido arrastrados y sometidos los cubanos en vez de corregir desigualdades, la intensifica.





El supuesto estado socialista cubano cuando más espacio confiscó a la sociedad civil, más creció la desigualdad, la corrupción, el desempleo, la burocracia, los malos servicios, los altos precios y muchas otras fallas, que como malas yerbas crecen en la sociedad actual de la isla.






La cosecha del sistema cultivado por mas de 50 años por Fidel Castro, y ahora su hermano Raúl, terminó en explotación, analfabetismo, falsa erudición, mucha miseria material y espiritual, el juego, la vagancia, prostitución y los vicios.





La diversidad social en la Cuba de hoy,es una sociedad plagada de grandes diferencias, miles de desempleados, y grandes empresarios,hambrientos y otros con gran abundancia, y muchos militares abusando de su poder, para encarcelar, asesinar, y reprimir al pueblo, todo un ejército de policías y funcionarios que corruptamente se enriquecen y benefician lidapirando los recursos estatales en total impunidad, y encubiertos por el régimen que requiere de estas fuerzas, aun corrompidas para sostener a todo trance el poder.





En Cuba solo la casta gobernante puede vivir bien, los supuestos representantes del pueblo en el partido, y el gobierno, los gerentes y funcionarios empresariales. En Cuba, diga jefe y se a dicho todo. Es la clase social que no suda, es la oligarquía socialista en el poder, que si por casualidad llegase a tropezar y la carga de su delito le cae encima por pesada que sea la criminalidad de su fechoría siempre hay una mano comprometida que asiste, un socio que lo acomoda, para que no sufra la caída, y aun cuando el caído inevitablemente se hunda en el abismo de una prisión, su estatus oligárquico preválese.






Un ejemplo fehaciente de ellos, es el caso del acusado Alexis Batán Bacallao, ex primer secretario del partido comunista en la municipalidad de Camagüey, y ex director de la fabrica de tejas infinita en esta provincia, quien desde finales del año 2008 se encuentra involucrado en el desvío de 75 mil tejas, perteneciente al instituto de la reserva estatal desaparecidas del patio de la fabrica que dirigía.






Tejas destinadas a darle solución a los cientos de miles de familias que quedaron sin techos, sin hogar en las catástrofes ciclónicas que azotaron la isla el pasado año.¿Cuantas familias aun permanecen sin techo y sin viviendas?, al acusado Alexis Batán Bacallao no le preocupa, el es miembro del clan oligárquico castrista, y tiene socios que violando los designios de la prisión provisional impuesta por la fiscalía le resolvieron vivir en el área militar de la prisión, gozando de todos los beneficios posibles, que incluyan hasta dormir en su residencia en el reparto vista Hermosa, y hasta tal vez lo absorban en el juicio, y algún humilde trabajador cargue con las culpas de su barbarie malversadora.





El gran malversador, no conoce las aficiantes mazmorras de la prisión, tampoco a dormido en el piso, ni sufre de la falta de agua e iluminación en que vive el resto de la población penal. Este oligarca socialista no sufre el hambre, ni de los altos niveles de desnutrición, tampoco a sido víctima de maltratos y torturas en las celdas de castigos, y goza de una esmerada atención medica.






Jamás a estado expuesto a las plagas de insectos, epidemias, ni enfermedades que azotan este antro contantemente. Alexis no conoce el rigor de la prisión, ni la extrema violencia, pertenece a otra clase social muy distante de los humildes, los pobres, los marginados, que se pudren en el interior de estas mazmorras, debido que en Cuba la burocracia dirigente tiene toda clase de privilegios, y aun cuando un jefe se hunde tiene el don de flotar como un corcho y salvarse.






El jefe es jefe aunque esté preso, el estado socialista colectivista e improductivo les conceden total impunidad, beneficiando los que con doble moral lo apoyan, aun cuando estos nuevos oligarcas en el poder dilapiden de manera irresponsable los recursos del estado.





De la famosa frase, una revolución de los humildes y para los humildes solo queda el amargo recuerdo de sentirse traicionado. El pueblo, los humildes desde el interior de sus miserias, sufren las penurias de las abismales desigualdades del sistema, y coincide en que el régimen social cubano es una barbarie que nos arrojo al presipicio de la muerte.