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domingo, 12 de febrero de 2012

LO QUE FIDEL CASTRO NO CUENTA EN SUS "MEMORIAS"




Jose Soler


LO QUE FIDEL CASTRO NO CUENTA EN SUS "MEMORIAS"
Casi nadie sabe en Cuba que la primera vez que el nombre de Fidel Castro salió publicado en la prensa, hace 67 años, fue calificado de "comegofio" (bobalicon que solo dice tonterías) por el periódico "Hoy", órgano del Partido Socialista Popular (PSP), la organización política de los comunistas cubanos.

Eso sucedió el 14 de diciembre de 1944, cuando ese diario comunista publicó una nota que decía: "En el reaccionario Colegio de Belén se realizó una ridícula sesión para combatir el proyecto del ilustre senador Marinello, y uno de los discursos estuvo a cargo de un tal Fidel Castro, pichón de jesuita, y que se mantuvo hablando tonterías, comiendo gofio durante más de una hora".

Con el general Fulgencio Batista de presidente de la república, electo en 1940 con el apoyo del Partido Comunista -- que cambió su nombre a PSP en 1943--, aliado de Batista desde 1937, el presidente del PSP, Juan Marinello, fue elegido representante a la Cámara en 1942 junto con otros 5 colegas comunistas. En 1943 Batista lo nombró ministro sin cartera, y en junio de 1944 obtuvo un escaño en el Senado. Y como senador Marinello propuso estatizar todos los colegios privados del país.

Los jesuitas del Colegio de Belén (donde estudiaba Castro el bachillerato), en rechazo a la propuesta organizaron un simposio en el que según narra José Ignacio Rasco -compañero de Castro en ese colegio y en la universidad- Fidel defendió la enseñanza privada y a Rasco le correspondió defender la enseñanza estatal. En su arenga Castro calificó la iniciativa de Marinello de "monstruosidad" copiada de Rusia y la Alemania nazi.

De este debut anticomunista difícilmente diga algo la autobiografía de Fidel, quien tan pronto bajó de la Sierra Maestra y asumió como jefe de gobierno ordenó silenciar todos los pasajes "desagradables" de su vida. En Cuba para tener acceso a un periódico o una revista anterior a 1959 hay que tener un permiso especial, que se concede a historiadores o periodistas que lleven una carta de solicitud del organismo estatal en el que trabajan .

Muy pocos saben que en 1951 Castro visitó a Batista -entonces senador-- en su finca "Cuquine" y lo alentó a que diera un golpe de Estado. El encuentro lo pidió Fidel y fue logrado gracias su cuñado, el político Rafael Díaz-Balart, amigo de Batista, y en presencia del periodista Antonio Llano Montes, de la revista Carteles. Narra Díaz Balart que estando en la biblioteca Fidel le dijo a Batista que entre sus libros faltaba "La técnica del golpe de Estado", de Curzio Malaparte. Al parecer, como Castro no había tenido respaldo suficiente en el Partido Ortodoxo para lanzar su candidatura para representante a la Cámara, estaba dispuesto a sumarse a Batista si éste daba un golpe de Estado contra el presidente Carlos Prío, muy odiado por Castro.

También es difícil que aparezca en las memorias del "comandante" que él era miembro de la pandilla anticomunista Unión Insurreccional Revolucionaria (UIR), encabezada por Emilio Tro, que le disputaba el control de la Universidad de La Habana a la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) que presidía legítimamente Manolo Castro (a quien Fidel odiaba por no querer apoyarlo en su candidatura para presidente de la Escuela de Derecho) y a la pandilla Movimiento Socialista Revolucionario, dirigida por Rolando Masferrer. Manolo Castro fue asesinado cobardemente en un atentado en 1948, después de ser asesinado Emilio Tro también a balazos, y en los círculos universitarios había la certeza de que fueron los pandilleros de la UIR quienes cometieron ese crimen y muchos otros, entre ellos el asesinato del ministro de Gobernación, Alejo Cossío del Pino.

Ya en los años 50, Castro nunca quiso afiliarse a la Juventud Socialista (órgano juvenil del PSP), pese a los ruegos de su hermano Raúl, quien sí era militante comunista. Fidel se enroló en el Partido Ortodoxo (PO), presidido por el popular político Eduardo Chibás, muy rechazado por los comunistas y por su líder, Blas Roca. El perfil ideológico del PO era una singular mezcla de nacionalismo, socialdemocracia, populismo, y anticomunismo. En sus discursos Chibás arremetía lo mismo contra el gobierno de turno que contra el PSP y la Unión Soviética.

Al separarse del PO y crear su propio grupo nacionalista, llamado Generación del Centenario, Castro no tuvo en sus filas a comunistas conocidos, ni los había en "su" Movimiento 26 de Julio. Al asaltar el cuartel Moncada en Santiago de Cuba, el PSP calificó el ataque de "aventurerismo típico de las facciones políticas de la burguesía".

Como el PSP se opuso hasta últimas hora a la lucha en las montañas y el llano contra el batistato, y participó en las farsas electorales de 1954 y 1958, Fidel nunca disimuló su rechazo a los comunistas. Cuando el PSP vio como inminente la victoria rebelde envió a la Sierra Maestra a finales de 1958 a Carlos Rafael Rodríguez -ministro sin cartera de Batista en 1944--, quien en un artículo en 1953 había tildado de "aventurerismo" el ataque al Moncada.

O sea, hay razones para creer que Castro no era comunista, y no por sus desavenencias con el PSP, sino porque él nunca creyó en ideología alguna -ni cree--, sino en las vías para alcanzar el poder y preservarlo.

Sí estudió a Marx y Lenin, y padecía de veleidades antinorteamericanas tomadas del nacionalismo y el populismo latinoamericano, y también del cubano Antonio Guiteras, una rara mezcla de nacionalista "antiyanqui" y tambien furibundo anticomunista. Castro estudió a Malaparte y Maquiavelo, teóricos de cómo llegar al poder a cualquier precio. Y según Rasco, Fidel al llegar a la universidad recitaba de memoria fragmentos de Mein Kampf (de Hitler) y de discursos Mussolini y Primo de Rivera, fundador de la falange española.

En fin, si Fidel Castro hubiese nacido 20 años antes y la Alemania nazi hubiese estado dispuesta a subsidiarlo en los años 30, él habría tratado de arrastrar a Cuba a la órbita fascista y de convencer a los cubanos de las virtudes del "nuevo orden" germánico.

Con la Alemania nazi derrotada a mediados de la decada del 40, a Castro no le quedo mas opcion para tratar de perpetuarse en el poder, que aliarse a otro totalitarismo, el sovietico, traicionando las ideas originales de la revolucion cubana.

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