jueves, 1 de enero de 2015

'Raúl te las dio y Raúl te las quitó".SIN COMENTARIOS

La tierra no es de quien la trabaja

'Raúl te las dio y Raúl te las quitó", le dijeron a Vilma del Castillo cuando fueron a sacarla de las 0,25 hectáreas de tierra que trabaja desde hace más de diez años.
"Raúl te las dio y Raúl te las quitó", fueron las palabras que un funcionario de la agricultura municipal de Habana del Este le dijo a Vilma del Castillo, cuando fueron a sacarla de las 0,25 hectáreas de tierra que ella y su familia vienen trabajando desde hace más de diez años.
Primero trabajaron sin papeles, luego, al hacerse legal la entrega de parcelas para el trabajo agrícola, la familia legalizó el usufructo. Los documentos legales, en poder de la familia de Vilma, son válidos hasta el año 2016. La finquita pertenece a la cooperativa Gabriel Valiente de Alamar y durante años ha suministrado su ayuda, sus productos, a los Círculos Infantiles América Latina y Mi tesorito.
Fue una desagradable sorpresa para Vilma el anuncio de que las tierras tenían dueño y, según los funcionarios, tendría que quitar los sembrados de viandas y vegetales, talar los árboles frutales y desalojar la parcela que durante tanto tiempo su pequeña familia ha cultivado.
La ley de Vivienda y los funcionarios públicos
Vilma, por supuesto, se negó a derribar su sembrado. No entiende cómo es posible que se venda una tierra que estaba ya en usufructo para su cultivo. "Si hace falta construir viviendas, que empiecen por los solares yermos, que aquí en el barrio hay un montón". Y si de venta se trata, pues una de los supuestos propietarios reclamó delante de todos: "Entonces que me den otro lugar o me devuelvan mi dinero."
Según los funcionarios del Poder Popular, el desalojo de estos agricultores está amparado por la nueva ley de la Vivienda que, dicho sea de paso, todavía no ha entrado en vigor. "Lo que hacen ver esta gente es que el Estado te lo está quitando. Así te lo dicen", asegura Vilma. "¿Tú sabes lo que es que vengan y te digan que ese hombre que mi familia ha amado tanto, Raúl Castro, nos está quitando la tierra?"
Con la intención de apelar la decisión de las autoridades, Vilma pidió a Ana Luisa Márquez Pérez, directora de Planificación Física municipal, los nombres de los funcionarios que la habían conminado a salir de su tierra. "Yo no tengo que darte datos de nadie, y tú no tienes tierras", fue la respuesta. Luis Orlando Ramos, subdirector de la misma entidad, también le respondió: "Vaya a quejarse donde usted quiera. Los papeles ya se mandaron para el Registro de la Propiedad. Ya está hecho". Cuando Vilma replicó que el Partido la apoyaba, le dijeron "El Partido no la apoya, señora. El Partido le dice a usted una cosa y a nosotros otra".
"Me siento como las personas en el año 80, que les caían a huevazos para que se fueran del país."
Fe y amenazas
Por si esto fuera poco, la familia también ha sido molestada por los supuestos propietarios de los terrenos. Una mujer llegó hasta la puerta de la casa de Vilma y le armó un escándalo, llamándola "vieja loca". "Y no ha sido la única. Todo el mundo me quiere hacer quedar como loca. Parece que luchar por lo que te corresponde, por lo que es justo, es estar loco".
Un hombre desconocido se apareció en la puerta de la finca mientras estaban allí los nietos de Vilma, unos jimaguas de 11 años. Con un cuchillo en la mano, les dijo: "Ustedes tienen que salir de ahí, eso no es suyo."
Los niños han sido criados en el amor a la tierra. Han aprendido a comer de lo que ellos mismos cultivan. Después de las amenazas tienen pesadillas. Como su abuela les ha dicho que Raúl Castro es "el padre de todos los niños", ellos decidieron escribirle una carta pidiéndole ayuda, no solo para ellos, sino también para los niños del Círculo Infantil al cual entregan sus cosechas. Hasta el día de hoy no han recibido respuesta.
"¿Qué he hecho?", se pregunta la abuela. "Me parece ahora que les lavé el cerebro, que los engañé, porque yo toda la vida he trabajado por mi Revolución, pero lo mal hecho está mal hecho, aquí y dondequiera."
¿Y si la fe se acaba?
"Todavía a mí me dicen que fue Raúl y yo no me lo quiero creer", asegura Vilma, "pero tú sabes cuánta gente a las que les pasa esto no se vuelven reaccionarios, gusanos? Miles de gente".
Ninguna de las instituciones a la que han acudido los han ayudado, incluyendo el Consejo de Estado. "Es mejor vivir en la selva llena de animales que andar buscando alguien para que te ayude. No tengo a donde ir. Estoy perdida. Todo lo que han hecho conmigo es un abuso de cargo y de poder. Es mejor morirse que pasar por todo esto."
Los niños de 11 años ya empiezan a sacar sus conclusiones. Los han enseñado a amar su país y a la tierra que cultivan, pero ya sienten que están "igual que antes, cuando les quitaban la tierra a los campesinos que la trabajaban".
La posible corrupción de los funcionarios, incluido el presidente del Gobierno Municipal, que venden las tierras amparándose bajo una ley que no se aplica todavía, la indolencia más que comprobada de todos y el irrespeto al trabajo ajeno, incluso al propio, han hecho trastabillar la fe de esta humilde familia cubana. Y no son los únicos.
Por todas partes pululan funcionarios que utilizan sus cargos en beneficio propio, que abusan y maltratan al pueblo, mientras culpan directamente de ello a las leyes del gobierno y al Estado.
Con su silencio, el Gobierno no hace más que asumir como verdaderas estas afirmaciones.