domingo, 22 de marzo de 2015

“Berta Soler ignora el origen de las Damas de Blanco”.DE TRANCA...

“Berta Soler ignora el origen de las Damas de Blanco”

MIAMI.- El exprisionero Arturo Suárez Ramos,  gestor de un grupo civilista pro amnistía para presos políticos, asegura que desde su celda ideó los estatutos y el programa del movimiento inicial

DISIDENCIA CUBANA



MIAMI.- ILIAN LAVASTIDA/ DLA ilavastida@diariolasamericas.com @ilianaLavastida El Movimiento Damas de Blanco, surgido de la unión de las esposas y familiares de los opositores arrestados durante la ola represiva de marzo del 2003 en Cuba, tiene un antecedente histórico que su liderazgo ignora. En 1991, Arturo Suárez Ramos formaba parte del presidio político cubano desde que tenía 27 años, por su oposición al régimen cubano e inspirado en la noticia de un motín de madres de presos surgido en Chile, ideó desde su celda en la cárcel Combinado del Este en La Habana, un movimiento civilista pro amnistía de presos. Por eso y porque después de haber cumplido 23 años en prisión y “haber sacrificado sus mejores años” rechaza lo que califica de falso patriotismo”, decidió reivindicar la parte de la historia que hasta ahora no se ha hecho pública para reconocer que quien bautizó con ese nombre al movimiento Damas de Blanco y quien les dio realce e internacionalizó con sus artículos a partir de su labor de periodista independiente, por la cual fue reprimida y vejada en Cuba, fue María Elena Alpízar”. El régimen aprovecha las lagunas Por eso para Suárez Ramos, el conflicto surgido ahora en el grupo “era esperado porque la inteligencia cubana trabaja para eso, crea falsos líderes y los potencia para fomentar divisiones, aprovechando las lagunas que dejamos quienes los combatimos”. Las declaraciones ofrecidas por el exprisionero político acompañaron el testimonio de Alpízar que desde hace seis años funge como portavoz de las Damas de Blanco en Miami a donde vive exiliada. “No podemos permitir que se falsee ni se tergiverse la historia”, explicó Suárez Ramos, “después de crear el movimiento al que le dimos cuerpo y estatutos, escogimos una iglesia como refugio y fue la de las Mercedes, porque es la patrona de los presos”. “A esa sede comenzó a asistir mi madre, Isabel Ramos Martínez en quien me apoyé para concretar la idea. Siempre supe que el resultado no se iba a ver a corto ni mediano plazo y fue así. Al presidio de esos años lo exterminaron, liberaron a la mayoría y a mí por orden del ministro del Interior, Abelardo Colomé Ibarra, me confinaron a una cárcel en el poblado de Boniato”, en la provincia Santiago de Cuba, en el Oriente de la Isla. A partir de ahí mi madre se quedó sola y el movimiento dejó de actuar desde 1994. Suárez Ramos admite que el grupo permaneció inactivo durante seis años y en el 2000, se activó con el nombre, Comité de Madres y Familiares pro amnistía Leonor Pérez, con el principio básico de pedir la libertad de todos los presos políticos. “Elizardo Sánchez Santa Cruz [que hoy preside el Comité Cubano Pro Derechos Humanos y Reconciliación Nacional], fue el de la idea de trasladar la sede de los encuentros del grupo para la iglesia de Santa Rita de Casia, porque está ubicada en la zona de Miramar y allí podían ser vistas por el cuerpo diplomático acreditado en La Habana. Ahí es cuando comienzan las caminatas en la 5ta avenida”, que después continuaron las Damas de Blanco una vez instituidas en organización. La génesis de las divisiones dentro del grupo opositor Damas de Blanco de las que recientemente se ha sabido a partir de videos publicados donde se observa la realización de actos de repudio entre las propias integrantes de la organización, Suárez Ramos, la ubica en la escisión que las propias integrantes de la organización fijaron respecto al grupo de mujeres que las antecedieron en la lucha en favor de los presos políticos. “Nunca antes se había conocido en la historia del régimen cubano un movimiento que alcanzara tanto realce y fuerza”, opinó Suárez. “Desde que la seguridad del estado cubano se percató de que se estaban separando de las demás mujeres, aprovecharon esa división y crearon la distancias que hoy se han acrecentado dentro de ellas mismas”. “Mi objetivo era crear un grupo donde todos los movimientos convergieran. Los dos puntos de programa eran libertad de los presos políticos y denuncia de las violaciones de los derechos humanos de los presos. La idea de que el movimiento estuviera integrado únicamente por mujeres respondía al propósito de que el respeto al amor de madre fungiera como un freno para los represores”. Después de la Primavera Negra del 2003



“A excepción de Gisela Delgado, Dolia Leal y Marcela Sánchez, que ya eran activistas, en el 2003, las esposas de los arrestados en la ola represiva no se conocían”, recordó María Elena Alpízar que entonces era periodista independiente en Cuba. Muchas de ellas se conocieron en las visitas a Villa Marista donde estaban detenidos sus esposos y en los bufetes de abogados a donde iban en busca de asesoría legal, así fue cómo comenzaron a conocerse entre sí”.
Alpízar recordó que antes de los juicios sumarísimos que fueron en abril de 2003, Elizardo Sánchez Santa Cruz fue quien les sugirió a las mujeres familiares de los 75 que se unieran al grupo civilista de madres Leonor Pérez [el creado por Suárez Ramos] que ya estaba yendo a la iglesia de Santa Rita a predicar  por la libertad de los presos políticos.
De izq. a der. Carmen Landa, Isabel Ramos, Ana Luisa López, Noris Durán Durán, Iris Sánchez,Marcela Santacruz y Mercedes Muñoz, del grupo civilista en la casa de Elizardo Sánchez Santacruz. (CORTESÍA)

Asegura que el 30 de marzo de ese mismo año 2003 fueron por primera vez a la Iglesia de Santa Rita las ocho primeras mujeres de las que después integrarían el grupo Damas de Blanco (Dolia Leal, Blanca Reyes, Gisela Delgado, Miriam Leiva, Yolanda Huerga, Claudia Márquez, Marcela Sánchez Santa Cruz y Berta Soler) y recordó después de ese primer encuentro entre ellas se fueron avisando.
 En una de las crónicas donde Alpízar reseñaba los sucesos que hoy son parte de la historia escribió:
“Todos los domingos a partir de las 10.30 am, decenas de mujeres vestidas de blanco con algún detalle negro en su vestimenta oyen con solemnidad la eucaristía en la iglesia Santa Rita de Casia del reparto capitalino de Miramar”, el artículo fue fechado el 24 de mayo en homenaje al día que se venera a Santa Rita de Casia.
“Las Damas de Blanco no tienen miedo a los represores que las amenazan, (…) Sin embargo, lo que no podrán impedir es que haya aunque sea una dama de blanco-solidarizándose con sus compatriotas habaneras- en las misas dominicales de cada parroquia en el interior de la isla”.
Esa fue la génesis de los grupos llamados Damas de Apoyo que les surgieron a las Damas de Blanco posteriormente en toda la isla.
“El texto después fue publicado el día 28 de mayo de 2003 en Cubanet, firmado con el número 10, asignado a mí para preservar mi nombre, pero se leyó primero a través de radio Martí, en el programa Sin Censores ni censura y lo dio a conocer Manuel Estanillo (fallecido), para salvaguardar la identidad del autor".
María Elena Alpízar estuvo ligada a la oposición al régimen de los Castro desde 1959, incluso cuando la invasión a Bahía de Cochinos siendo una adolescente fue arrestada.
Respecto a los episodios de desencuentros entre las Damas de Blanco que las mantienen hoy día bajo escrutinio público, Alpízar  dio su definición.
“Si hubiera que definir el momento en que surgieron las divisiones pudiéramos decir que fueron desde el inicio porque las Damas de Blanco pasaron a ser la noticia del momento, fueron las que empezaron a recibir el apoyo, el reconocimiento y el respaldo material de la comunidad internacional y de organizaciones no gubernamentales, mientras que el Comité de Madres Leonor Pérez que ya existía no fue tenido en cuenta con la importancia que merecía”.
“El 19 de marzo de 2004 fue la primera vez que las Damas de Blanco salieron del ámbito de la iglesia de Santa Rita. Avisamos a la prensa extranjera acreditada en Cuba. Acordamos reunirnos frente a la heladería Coppelia. Éramos 16 mujeres y dos niños. La gente nos miraba asombrada de vernos caminando vestidas de blanco y en silencio, así llegamos con una carta que habíamos firmado hasta la Dirección Nacional de Cárceles y Prisiones y después de tomar un ómnibus fuimos al municipio Playa para llegar a la sede de la Asamblea Nacional [Parlamento Cubano].
 El porqué de un nombre
“Mayo, mes de las flores, mes mariano, mes de la celebración del Día de las Madres y de la advocación de Santa Rita de Casia, abogada de lo imposible fue también el bautizo de las Damas de Blanco en el 2003.
Las esposas, madres y familiares de los 75 disidentes encarcelados en 2003 se unieron en su devoción a un grupo de mujeres que desde años atrás pedían la libertad de los presos políticos cubanos en la iglesia de Santa Rita de Casia.
Fueron bautizadas con ese nombre porque la valentía de sus cívicas acciones y la pureza de sus intenciones demostraban que eran herederas de la más noble estirpe mambisa conformada por el más rancio abolengo patriótico. Genuinas descendientes de Mariana Grajales, Amalia Simoni, Lucía Íñiguez, María Cabrales, Isabel Rubio, Canducha Figueredo y muchas otras patriotas.
Se han ganado el respeto (…) con sus marchas solemnes, su peregrinaje a las entidades gubernamentales y la actitud valiente frente a los actos de repudio. Hasta sus represores admiten la dignidad y el coraje.
 Damas, porque son mujeres que demuestran su noble ascendencia patriótica con sus valerosos acciones. De blanco, no solo por el color de su vestimenta, sino también por la pureza de sus intenciones en el reclamo de justicia para sus seres queridos.
 Fue una crónica escrita por Maria Elena Alpízar en el segundo aniversario de la organización para la que continúa trabajando desde exilio como portavoz.
Sin embargo, y a raíz de los comentarios negativos surgidos a partir de los incidentes que dieron lugar a un proceso revocatorio, Alpízar considera que “desde aquí no tenemos que cuestionar el trabajo de las que están allá” [en Cuba]. Y admitió también que el liderazgo que ocupa hoy Berta Soler, “se lo ganó desde los comienzos, porque siempre fue inseparable de Laura Pollán. Nadie más en el grupo tenía trayectoria para ocupar ese puesto" tras la muerte de Pollán.
“Somos un apéndice de las Damas de Blanco para representarlas y no por eso me siento discriminada, no obstante no se puede obviar el papel histórico de ninguna de las que integraron la organización desde sus comienzos, como tampoco se puede ignorar a las que nos antecedieron porque el ego no nos puede hacer caer en el error de ignorar la historia”.