martes, 19 de julio de 2011

¿Los motivos de Adonis? La libertad.Por ZOÉ VALDÉS




¿Cómo se puede hablar así de un joven que ha tenido los timbales de meterse en un tren de aterrizaje, ha muerto congelado, y del que nadie ha ido a reclamar su cadáver, de un muchacho en apariencia sin historia? ¿Con qué derecho alguien puede ponerle ese tipo de palabras a la desesperación y encasillarla en los moldes propios?

Por favor, qué mal gusto, con permiso, voy a citar un verso de Zaida del Río:

“Silencio, ha muerto un pájaro”.

Pero Yoani Sánchez hace gala de su sinvergüencería subliminal y no puede contener su verborrea inútil ante la muerte de un joven que quiso volar, escapar hacia la libertad.

“Nadie sabrá nunca si tuvo ocasión para el arrepentimiento. (¿De qué carijo tendría que arrepentirse?)

Tampoco conocemos la gravedad de sus problemas (¿No conoce la gravedad de sus problemas? La de todos los cubanos, la falta de libertad) lo que sí podemos intuir es que no encontró a mano solución alguna para ponerles fin (No, no pudo encontrarse con ella para que le hiciera un blog, lo metiera en Voces Cubanas y lo pusiera a tuitear de manera anónima). Adonis llegó a la conclusión de que debía abandonar el país. Pero no tenía un abuelo español que le permitiera cambiar de nacionalidad; nadie en el mundo le tramitaría una carta de invitación; ninguna Embajada le otorgaría una visa, porque su condición de posible emigrante (exiliado, señora, no emigrante, exiliado de una dictadura, porque nadie se mete en el tren de aterrizaje de un avión para que usted venga tan mosquita muerta a llamarle ‘emigrante´) seguramente se le salía por los poros. Ni siquiera era un deportista de alto rendimiento o un músico con talento para poder viajar y desertar. Carecía de contacto con los traficantes de personas que frecuentemente atraviesan el estrecho de la Florida y no tenía ni la más mínima idea de que iba a cometer una locura. (Ni tampoco encontró una jeba suiza que se casara con él como fue su caso).

… Adonis no pudo esperar (¿Esperar, cuánto más, 52 años más?). Si se hubiera quedado en su país estaría con vida, pensando en una mejor manera de escapar de aquí.” (Pero no se quedó, y nadie tiene derecho a juzgar las decisiones sobre el destino que la gente se permite de ofrecerse, por muy inhumano que sea, ¿o es que también ahora ese tipo de decisión lo van a racionar por un numerito de la libreta de racionamiento? Quizás lo que esta señora sienta es que Adonis hubiera podido ser eso que ella califica de ‘emigrante’, uno más para cebarle la panza a los tiranos y gente de su calaña. Por favor, ¡cuánta inmoralidad!)

El País.

ADONIS ES UNO DE NUESTROS DESAPARECIDOS.

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