miércoles, 10 de noviembre de 2010

Excelente comentario de Zoé Valdés, poniendo los puntos sobre las ies!!!!!!!




Chacumb II anuncia que habrá Congreso del Partido por El Eje Comunista. Y en Miami harán conciertos los más eficaces voceros del régimen, al final se repartirán carnets de militontos.


Y Raúl Castro (Chacumb II) vuelve a usar la táctica tan revieja de que se estudiarán las opiniones de los cubanos, blablablá, durante tres meses antes del Congreso Comunista. En los años noventa se hicieron aquellas reuniones de Rectificación de Errores y Tendencias Negativas, en las que la gente se botó a decir lo que pensaba y luego pasaron la aplanadora contra aquellos que hablaron y soltaron el bofe. Es todo tan repetitivo, tan aburrido. En el ICAIC hubo hasta trabajadores que declararon inocentemente que durante años no le habían escrito a sus familiares en Miami por ser militantes del Partido, y que entonces, mucho después, en aquel momento, se habían dado cuenta de que, en realidad, habían sido rehenes del Partido.

Por otro lado, Fariñas le pasa la bola a las Damas de Blanco. La próxima huelga de hambre se la guarda para en caso de que no lo dejen salir a coger el Premio Sajarov. Por cierto, en la foto de El Nuevo Herald, ayer, al menos tenía puesto un pijama nuevo y no estaba descamisado, pero esas piernas encarranchadas y esos pies al aire, no hay quien se los meta. La política también es un problema de estética.

Yo siempre recuerdo el cuento de cuando Acosta León hizo un intento de suicidio en París (uno de los tantos), y Roberto García York lo fue a ver al hospital. Acosta León estaba desnudo, o sea, en calzoncillos, con un calzoncillo horrible. García York se puso frenético: “¡Acosta, la próxima vez que te suicides, por favor, ponte un calzoncillo más decente, qué feo está ése, aunque sea por una cuestión de estética!”

Y llegamos a Silvito El Libre, y a Los Aldeanos. Las canciones que cantan son las que les han autorizado en el Partido, bajado directamente del Buró de Orientación. Y el Buró de Orientación tiene que aflojar las tuercas ante la horrenda imagen que tienen en todas partes. Carlos Alberto Montaner, y Amado Gil, con todo respeto, no entienden esa parte. En una reunión con Alfredo Guevara a inicios de los años noventa, éste nos indicó -a los artistas y escritores del ICAIC- cuáles eran los parámetros a seguir, que podíamos ser críticos, pero hasta un cierto punto. Tengo el video que lo colgaré en algún momento en este blog. Yo he sido de las primeras en poner las canciones de Los Aldeanos, hasta le que les vi la costura.

Al gobierno cubano le interesa crear artistas de exportación, que den una imagen de apertura fuera de Cuba, es lo que se ha hecho durante décadas. Dicho esto, creo que hay que dejarlos que canten, que se expresen, pero lo que no veo por qué hay que considerar que las preguntas de los periodistas pudieran ser tomadas como formas de acorralamientos. Ellos tienen que enterarse que si viajan al extranjero a hacer su trabajo, los periodistas también tienen que hacer el suyo. Eso se llama información. Y ningún artista debe sentirse acorralado porque le pregunten lo que sea. ¿Ellos no dicen que son unos pingúos? Que lo demuestren, y que no se bajen como mariquitas, o niñitos bien, argumentando que ellos no contestan esas preguntas. Por favor, un poco más de profesionalidad. La prensa de Miami es sumamente respetuosa con esos artistas y escritores que viajan constantemente, usando el discurso del miedo y a bajar terror, como hicieron Los Van Van y Silvio Rodríguez. Aquí en Francia la prensa los hubiera hecho leña, caso de que se tratara de un cantante que se dedicara a defender en biais a Sarkozy, de hecho ya ha pasado, y con grandes figuras de este país, no con gente desconocida como ellos.

Cuestionar a la prensa me parece sumamente indelicado y antidemocrático. La prensa hace su trabajo, y también su trabajo es el de acorralar. ¿O es que el único que puede acorralar en Miami es el Inmundo García? Libertad de la prensa ante todo. No vamos ahora a tratarlos con pinzas y a entrar en el juego que se vive dentro de Cuba, el de la censura. Son unos oportunistas y unos vividores, eso está claro. En el escenario, que canten, pero en los programas de televisión, ante un micrófono, son ellos los que tienen que respetar el trabajo de los periodistas. ¿O es que vamos a entrar en el juego del castrismo? Es lo único que nos faltaría para convertirnos ya en lo peor, en lo último del mundo.

Decir que ellos van a cantarle a los cubanos, y no al exilio cubano, es negar al exilio, es borrar de un plumazo al exilio. Y eso no lo podemos permitir. Debatir el asunto en un programa como el de María Elvira Salazar o el de Oscar Haza me parecería muy saludable, por ejemplo. Pero ellos no tienen ningún derecho a borrar al exilio de un manotazo. Porque eso es lo que pretenden los Castro, presentar a Miami como una tierra de emigrados cubanos y no de exiliados.

Y recuerden que ellos necesitan de la prensa. No la prensa de ellos. Claro, cuando la prensa sólo dedica espacio a los artistas “buenagentes” que viajan de Cuba, y no a los artistas que se mueren de soledad y de falta de reconocimiento en Miami, como fue el caso de Ñico Membiela, que ya me dirán ustedes a la hora de poner en una balanza a Ñico Membiela con Silvito El Libre (quien por cierto no estuvo tan mal en sus primeras declaraciones en el aeropuerto, por supuesto, él está apadrinado), etc. Cuando la prensa prefiere publicar artículos sobre novelas de escritores que defienden el régimen, inclusive en la Feria del Libro de Miami, y silenciar una novela de Guillermo Cabrera Infante, y novelas de escritores exiliados, eso es lo que hay y no otra cosa. Ya saben, eso es lo que trajo el barco…

Zoé Valdés.

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