sábado, 28 de agosto de 2010

Escenario Confuso por Laritza Diversen




.Antes de constituirse el actual Consejo de Estado, el 25 de febrero de 2008, Fidel Castro renunció a sus cargos en este órgano. En un mensaje público explicó que su estado de salud no le permitía ocupar "una responsabilidad que requiere movilidad y entrega total que no estaba en condiciones físicas de ofrecer". A mediados de julio de 2010, después de varios meses de ausencia de los medios de comunicación, Fidel Castro apareció notablemente recuperado. Los comentarios no se hicieron esperar: ¿Pretende recuperar sus cargos y volver al poder?. Se especula que intenta dar un "golpe de estado de mano" a Raúl Castro, después de haberle cedido hace cuatro años la dirección del país por motivos de salud.
Aparentemente su hermano menor lo respeta demasiado, especialmente siendo en estos momentos el hombre que tiene la responsabilidad de dirigir la nación.

Posiblemente, Fidel Castro extrañe su posición como número uno; sin embargo, el tiempo no pasa por gusto y el escenario actual no permite retroceso y cualquier acción puede ser arriesgada. Un 20 por ciento de abstención en las pasadas elecciones, cifra reconocida oficialmente e inimaginable en elecciones pasadas, reafirma que el descontento popular ya escapa al control del Estado.

Alguien me preguntó si en la pasada sesión extraordinaria, la Asamblea Nacional podría haber acordado otra convocatoria a elecciones, y colocar nuevamente a Fidel Castro al frente del Estado. La idea, desde el punto de vista legal, parece descabellada. Primero, sería necesaria una razón de peso para justificar un cambio en la dirección del país. Segundo, si se encontrara dicha razón, el hacerlo evidenciaría la lucha interna por el poder. No obstante, en Cuba, todo puede suceder.

Es cierto que la sombra constante del "compañero que reflexiona", genera dudas sobre quién realmente gobierna y decide en el país. Sin embargo, su avejentada imagen, incoherencias y lagunas mentales lo convierten en un inepto para la dirección. La percepción se generaliza y no creo que la mayoría de la población avale su regreso, aunque tampoco dudo que pueda ser impuesto.

El mesías nos envía un mensaje solapado: "Cuidado, aún estoy en el juego". Intenta ganar espacio entre los jóvenes ambiciosos que quieren ganar confianza y puestos en las altas esfera de poder. Sin embargo, sospecho que detrás de su figura se esconden los intereses de otros personajes y que su repentina aparición está relacionada con el inédito dialogo con la iglesia y la excarcelación de los prisioneros políticos de la Primavera Negra de 2003. Surge la duda acerca de si realmente el gobierno emprenderá acciones para mejorar la situación de los derechos humanos dentro de la isla, que merezcan un cambio de política de la Unión Europea y Washington. De paso, la reaparición del ex gobernante pone en tela de juicio la autoridad y capacidad de Raúl para tomar decisiones y emprender cambios dentro del sistema.

Las pugnas por el poder no se ven, pero se sienten. La actuación interna de los órganos represivos es errática. Por una parte reprimen –detenciones arbitrarias e intimidaciones contra disidentes. Por otra, a veces muestran una tolerancia que obliga a preguntarse quién da las órdenes. El escenario es confuso.
(La Nueva Cuba)

No hay comentarios:

Publicar un comentario