domingo, 1 de enero de 2017

El Islam crece silenciosamente en Cuba

El Islam crece silenciosamente en Cuba



Musulmanes rezan tras el paso del huracán Matthew por Baracoa. (JOAN ALVADO / NEWSWEEK)
El Islam crece silenciosamente en
Cuba, donde hay varios centenares musulmanes. Si bien todavía son una franja muy pequeña entre los más de 11 millones de habitantes del país, el aumento es significativo con respecto a principios de los años noventa, cuando eran aproximadamente una docena, reporta la revista Newsweek.
Según la publicación, son unos 9.000. Otros reportes han calculado una cifra más conservadora, unos mil.
"El Partido Comunista ha estado tomando decisiones para abrir la pluralidad religiosa", opinó Michael Leo Owens, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Emory, en Atlanta. "El Islam crecerá naturalmente".
En Cuba no hay una tradición de práctica del Islam. Muchos de los actuales musulmanes son conversos que encontraron la fe a través del contacto con estudiantes y diplomáticos de países de mayoría musulmana, dijo Joan Alvado, un fotoperiodista de que reside en Barcelona.
Alvado ha fotografiado la vida de los musulmanes cubanos desde 2014.
Osman Reyes, uno de los personajes de las fotos de Alvarado, se convirtió al Islam en junio de 2015. Dice que esa religión lo ayudó a sentirse "más libre".
Reyes vive cerca de Camagüey, donde algunos musulmanes establecieron una mezquita en una vivienda privada.
Los musulmanes son el grupo religioso que más crece en el mundo, según el Pew Research Center, que considera que aumentarán un 73% para 2050. En Cuba aún pueden parecer invisibles.
Desde junio de 2015 los musulmanes pueden asistir a una mezquita en La Habana Vieja donde, además de tener un lugar para el rezo, reciben ropa tradicional y donaciones de cordero para el Ramadán.
Adaptarse al Islam es un cambio significativo para los cubanos, la mayoría de los cuales creció comiendo carne de cerdo y viendo consumir alcohol.
Los musulmanes cubanos se han adaptado gradualmente, indica el reporte de Newsweek. La falta de expertos e imanes que guíen su camino hacen que las viejas tradiciones sobrevivan mientras los conversos adoptan nuevas maneras de vivir.
Algunos nuevos musulmanes que nacieron católicos aún colocan signos como los árboles de Navidad.
"La comunidad musulmana en Cuba es realmente joven", justifica Alvado.