domingo, 4 de septiembre de 2016

EL LLANTO DEL ESBIRRO ARREPENTIDO!!!!!!AYER OFICIAL DE LA DICTADURA..HOY CUBANO CREYENTE EN DIOS!!


Exteniente coronel de las FAR y del MININT, encarcelado durante 17 años por 'traición' a los mandos, al autor le fue negada la entrada a su país, pese a sus papeles en regla.





Un juicio más sin atravesar la Aduana

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Máximo O. Ruiz Matoses. (LAGARTOVERDE.COM)
El pasado 29 de agosto fui 

"juzgado" nuevamente en Cuba. Este último juicio, más deleznable aún que el anterior porque no tuve abogado defensor ni supe de qué se me acusaba y, además, ocurrió en "tierra de nadie". Es decir, sin haber entrado en la Isla.
En resumen diré que quise ir a ver a la familia pues tenía unos dias libres y partí de Brasil vía Lima hacia La Habana. Había ido regularmente varias veces porque, a pesar de todo, no me puedo separar de mi desolada y destruida Cuba, y cuál no sería mi asombro cuando me retuvieron en la Aduana, sin explicación alguna. Me retiraron el celular, mis documentos todos, así como el equipaje, y me comunicaron que no podía entrar en el país, que tenía una prohibición total.
Me embarcaron al día siguiente, después de una noche en que me acordé de mis "buenos" tiempos en el "tanque", durmiendo en el piso frío (o tratando de dormir) y sin alimentos.
Que alegría cuando entré en el vuelo de Avianca donde me deportaron y donde, desde el capitán de la nave hasta la última aeromoza, me recibieron con sonrisas y de inmediato pude tomar agua y comer algo. Buen recuerdo tendré siempre de ellos. Si comparas esta bienvenida con la que me dieron mis propios coterráneos es como querer comparar la noche con el día.
No obstante, los oficiales que me escoltaron todo el tiempo en la habitación donde estuve encerrado, sin baño, sin agua y con la luz prendida la noche entera, me preguntaban asombrados: "¿Por qué no lo dejan entrar si su pasaporte está habilitado por nosotros mismos?". Supongo que aún se lo estén preguntando.
Llegué a Brasil sin ver mis documentos, pues es lo establecido cuando deportan a alguien. Me los entregaron las autoridades brasileñas respetuosamente y yo diría que hasta contentos de poder ayudarme a paliar en algo esta desdicha. En el pasaporte habilitado oficialmente quedó acuñado hasta cuatro veces: "Cancelado".
En las ocasiones anteriores que estuve en la Isla había actualizado mi pasaporte en el consulado de Cuba en Madrid, y después del penúltimo viaje tuve que desembolsar 360 dólares para actualizar el dichoso pasaporte. Y me lo habilitaron, también en el consulado en Madrid, en abril-mayo de este año. Es decir que al parecer no había motivo para no entrar nuevamente en Cuba. Pero, lamentablemente, parece que en esta ocasión se les fue un "gazapo" a mis excompañeros de armas: no se pusieron de acuerdo los de la Isla con los de la Embajada en Madrid.
He llegado a pensar que puede haberse tratado de un "pase de cuentas" de quien funge ahora como ministro del Interior. Me refiero al almirante Julio César Gandarilla Bermejo, porque me dicen que el general de división Carlos Fernández Gondín, ministro del Interior, está muy enfermo y el tal Gandarilla funge como tal. Mal anda el MININT con tal ministro, un individuo plagado de miserias humanas, tan torpe y amoral, que probablemente sea, en vez de un guardián fiel de los designios de Raúl Castro, el causante de precipitar la caída de ese oprobioso régimen.
Otro que "bien baila" es el actual jefe de Migración y Extranjería de la República de Cuba, Mario Méndez Mayedo. Lo recuerdo por haber sido uno de mis interrogadores durante mi instrucción penal en 1990. Entonces era un primer teniente y recuerdo que al darme a leer la sentencia, injusta por supuesto, tuve que corregirle garrafales faltas de ortografía. No sé si habrá superado estas lagunas, pero lo que sí resulta claro es que este tipo de personal de pocas luces y de corte represivo son los que el Gobierno pone al frente de los sensibles departamentos que conforman el esquema de enfrentamiento de la Contrainteligencia .
¿Otros motivos para que me negaran la entrada a mi país? Podría elucubrar mucho al respecto, pero percibo que hay un miedo cerval entre los gobernantes cubanos a que aquello se les vaya de las manos y que tengan que abandonar la vida muelle que llevan  desde hace más de medio siglo, después de los "cuatro escopetazos" tirados en la Sierra Maestra, y que, en el mejor de los caso, tengan que cambiarla por una húmeda y oscura celda como en la que estuve largos años. Supongo que Venezuela los tiene desvelados.
Las generaciones actuales de cubanos no son las de nuestros tiempos. Sin ánimo de exagerar, en mis viajes anteriores no encontré a ningún cubano que claramente me rebatiera algún argumento no acorde con la línea gubernamental. Me atrevo a afirmar que la inmensa mayoría de la población de la Isla repele de alguna forma al Gobierno. Dondequiera que uno camina y conversa, sea en una parada de guagua o en un "almendrón" o en una bodega, encuentras el mismo tono de disgusto con lo que pasa en el país. Unos más encolerizados que otros, pero todos claramente en contra del estado de cosas reinante.
Los gobiernos de la Unión Europea (UE), EEUU y algunos hermanos latinoamericanos pueden tragarse la píldora de que en Cuba las cosas están cambiando, de que el carácter represivo de los gobernantes cubanos está desapareciendo. No es así pues la esencia de esta larga permanencia en el poder se debe casualmente a esta mágica palabra: represión.
En mis viajes anteriores,  siempre que me encontré con algunos de mis antiguos compañeros de armas, a hurtadillas y en tono bajo, todos y cada uno de ellos me dijeron lo mismo: "Esto es una mierda, no es por lo que luchamos nosotros". Pude reencontrármelos lo mismo en un parqueo de automóviles, trabajando de parqueadores, que de choferes de taxi. Todos buscándose la vida, pues el magro retiro no les alcanza para la subsistencia diaria. Algunos tienen suerte y están al frente de empresas "particulares" después de retirados, pero la mayoría tienen que "arañar" para poder vivir el día a día.
Cuando les llega la hora del pase a retiro, la mayoría de los primeros oficiales y oficiales superiores de las FAR y MININT tratan de retardarlo lo máximo posible, pues saben las prebendas —carro asignado,  jabas de productos de primera necesidad, más lo que pueden sustraer de las unidades bajo su mando—desaparecerán y se verán al nivel de la sufrida población. Algunos, con más suerte, comienzan a trabajar en corporaciones. Otros, con la complacencia de algunos gobiernos de Europa o América, se marchan a vivir el resto de sus días con su familia en el extranjero, teniendo algunos de ellos causa posible para ser juzgados como criminales de lesa humanidad.
Alerto al respecto a estos gobiernos, pues si es cierto que algunos fueron oficiales pundonorosos que mantuvieron una hoja de servicios bastante limpia, otros han torturados, han "desaparecido" seres humanos, han reprimido a la población, han condenado injustamente, inclusive a la pena capital a otros cubanos, como han hecho muchos jueces y fiscales militares, sobre todo del MININT.
Paradójicamente, en los momentos en que se recibía en Cuba con bombo y platillo el primer avión de JetBlue como una muestra del "acercamiento" de los gobiernos de Cuba y EEUU (recalco: gobiernos y no pueblos) me expulsaban a mí, un cubano más de esa misma tierra.
(Y lo que me jode es que no pude abrazar a mi esposa e hija, y que no me dejaron ver ni una palma.)