lunes, 28 de diciembre de 2015

EL RELEVO DE ELIECER Y YOANIS SANCHEZ EN MIAMI!!!!

RAFELITO EL COMECANDELA DE LA UCI

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por Rolando Jacomino
Uno le agradece al chamaco que a veces diga cosas bien dichas, con prestancia y espíritu de literato reprimido; y le agradece también que haya evolucionado. Ya no parece ser aquel orador asustadizo que buscaba en la multitud de la UCI alguna mano que se levantara para apoyarlo, o alguna barbilla solidaria que asintiese con denuedo y sin tembleques. El chama posee una casi perfecta pronunciación, pareciera que cree a rajatabla en lo que dice. Parece culto, bien preparado. El problema es que tiene una perniciosa adicción a grabarse hablando frente a las cámaras, y al hacerlo, su rostro denota ciertos elementos psicopáticos que asustan. Como Hitler, cuando tenía su edad. Pero eso no importa. Hitler a esa edad no tenía video-cámara.
Quiero decir, no importa tanto que parezca estar loco; no sería el primero que hablando con mesura y tino, jurisprudencia y economía del conocimiento parezca cuerdo y no lo sea. Lo peligroso es que puede sucederle, como al príncipe nórdico, hijo ilustre de Shakespeare, y estar y no estar, o no ser lo que parece ser. A fin de cuentas uno está tan acostumbrado en esta ciudad de Miami a las decepciones de los “políticos” que una golondrina más, no nos traería un verano; y a fin de cuentas también, para eso Rafael fue preparado, porque antes de pasar por toda esta locura en las redes, antes de cautivar a cientos de mentecatos que sucumben ante juglares de la verborrea militante como él y antes de edulcorar los ojos y servirle de perilla a los intereses de ciertos presentadores de la TV de Miami, Rafael Hernández era chivatón y burlaba los polígrafos. Y al llegar, al quitarse ¡por fin! la careta por $ 198.00 dólares de Food Stamp, y una tarjeta de Medicaid por seis meses que le sirviera para “desparasitarse”, lo primero que debió haber hecho es pedir perdón por el daño que en su fortísima labor militante hizo; porque yo conozco par de chicos que hoy están viviendo en USA, que fueron acosados o azocados – bendita onomatopeya semántica de nuestro bello idioma – por este abogado con gestos y manías de loco bonapartista. ¿Lo hizo? Se arrepintió, sí, pero ¿se disculpó ante los que les hizo algún daño? ¡No!
Sacado del cascarón, desbalanceado en el set de EL ESPEJO, lugar este que se ha convertido en su segundo hábitat natural, el día que Camilo Loret de Mola, en su cara, se la soltó sin remilgos, el brother,  como diría mi tía Edelmira la fanática número uno de Calviño, dio muestras de desespero enfermizo y estar loco de remate. Abrió los brazos, buscó concupiscencia con la mirada a los camera-man; gritó, y… ¡creyó que estaba en Facebook!, dónde el feedback más inmediato es un like cómo muchos que él recibe, (oh San Zuckerberg te imploramos, acaba de inventar el dichoso botón del dislike). Para su desgracia no estaba frente a la computadora, sino ante un Camilo lúcido y sin pelos en la lengua como de costumbre.
Si se salvó ese día Rafael, fue porque nosotros los cubanos solemos tener la memoria corta cuando uno que llega, arremete contra tanques y morteros, sin que nos importen mucho cuatro cosas. Nosotros, los anticastristas de oficio, los que allá en Cuba no protestábamos ni por los mosquitos, ahora, de este lado de la orilla nos preocupamos por los destinatarios del mensaje y no por sus remitentes. Si perdonamos a su tocayo, el General Del Pino, ¿cómo carajo no podremos perdonar al vejigo este? ¿Qué pudo hacer, este otro Rafael, en su época de esplendor y creyente ciego de la barbarie y de la dictadura, que haya sido peor que lo que hizo Del Pino? Simplemente nada.
Dónde no encaja, ni encajará nunca Rafelito, es en ser líder. No lo ha sido nunca. No por naturaleza, y sí, quizás, por imposición. ¿Por qué anda solo? ¿Se han preguntado?
En primer lugar, y como bien se lo recordara Camilo, “sus cuentas, no están claras”. Más pendencieros que él, con muchas nueces y poco ruido, los hemos conocido de este lado, que luego de impresionantes catervas de años bien metidos dentro de la maquinaria, han saltado al otro lado, dejándole el culo sucio a no pocos pejes gordos de la política miamense, del gobierno, y organismos dentro de este; así que ¿Por qué creer que este sí está en contra de la dictadura?
Sus ojos que a veces parecen salirse de sus órbitas y esa maníaca tendencia de creer que siempre tiene la razón, y en espíritu altanero responder con una siempre oportuna e hiriente respuesta, no me dan buenas cartas en el mazo. Ahora, para colmo, se ha montado en el tren de llamar “incultos” al grueso de la disidencia cubana, a los históricos Fariñas, Rodiles, Darsi, Antúnez, como si los altos puestos fueran a darse previo examen de Cultura General Integral , o cómo si fueran a dar un solo puesto y él, tiene que ser el elegido. Tal “neo-manía” no le deparará a Rafelín un gran futuro en la multicultural y pendenciera calle 8 de Miami.
Si a Camilo, que es más open-mind que muchos, no lo convenció sospecho que, en una supuesta primera vuelta de páginas, el gallito guantanamero quedará como su colega del pueblo de Morón: sin plumas y cacareando, porque el tufillo a dictadorzuelo no ha podido dejarlo ni lo dejará, así vuelva a cruzar la frontera, y lo re-recluten re-entrenen en la Habana.

https://xloklaro.wordpress.com/2015/12/28/rafelito-el-comecandela-de-la-uci/