martes, 17 de noviembre de 2015

LETRINOAMERICA:DANIEL ORTEGA EL PEDOFILICO DE NICARAGUA

"Ninguna niña cercana a Daniel Ortega deja de estar en riesgo”

Zoilamérica Ortega Murillo vive asilada en Costa Rica porque se sintió “desprotegida de la ley ante la impunidad del presidente”

ENTREVISTA A ZOILAMÉRICA | 17 de Noviembre de 2015

"No estaría en el exilio si hubiese aceptado alguna prebenda", dijo Zoilamérica Ortega Murillo, la hijastra de Daniel Ortega que fue abusada sexualmente por el gobernante (CORTESÍA)




JUDITH FLORES Especial Zoilamérica Ortega Murillo, hija adoptiva del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, tras conocer las denuncias de abuso sexual y violación presentadas contra el gobernante nicaragüense por parte de Elvia Junieth Flores Castillo y Patricia Jeannette Ortega Prado, decidió ofrecer declaraciones de la experiencia de agresión sexual de la que asegura fue víctima, de manos del hombre que la crió y que permanece casado con su madre, Rosario Murillo. Asimismo la joven, que hoy vive en condición de asilo en Costa Rica, ofreció su opinión acerca de los motivos que obligan a las autoridades nicaragüenses a mantener silencio frente a las acusaciones que encara el presidente de esa nación, tras las pruebas presentadas que lo inculpan por tres actos de pederastía. Zoilamérica acusó a su padrastro en 1998 de haberla agredido sexualmente desde los 11 años, delito por el que Ortega no fue procesado debido a que la jueza, Juana Méndez, integrante del partido Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), alegó prescripción.





Daniel Ortega, acusado de abusar sexualmente de su hija adoptiva, Zoilamérica, y la madre de ésta, Rosario Murillo (LA PELUA)


En los casos de las jóvenes Elvia Junieth y Patricia Jeannette, los hechos de abuso presuntamente se consumaron por parte del presidente nicaragüense cuando ellas eran niñas de 15 y 12 años respectivamente.
¿Por qué crees que en Nicaragua hay silencio en torno a las acusaciones contra Daniel Ortega?
Se debe a tres factores: Uno, existe una cultura que justifica al agresor y que culpa a las niñas como las provocadoras, “porque les gustó el poder” o “porque las familias se benefician”. Son niñas indefensas, en medio de una cultura machista donde se justifica al líder haciéndolo ver como el asediado. Otros factores son la complicidad y la impunidad. Creo que en mi caso y el de estas niñas se negoció con estos delitos. Pudo haber sucedido así bajo el Gobierno de Arnoldo Alemán y con el de Enrique Bolaños. El caso de Patricia (Ortega Prado) fue archivado por Ortega por contar con el apoyo del Frente Sandinista. Ese silencio hoy pesa, eso muestra la complicidad del sistema.
En tercer lugar, creo que el miedo juega un papel determinante, las personas que en algún momento intentan ayudar a las víctimas luego se ven aisladas y desprotegidas, también las organizaciones e instituciones bajo el asedio gubernamental han cedido y el “líder” se cree intocable.
¿Crees que Ortega tiene cómplices?
Se ha demostrado que sí. En el expediente judicial que presenté en el 98, señalo a nueve personas, lo cual demuestra que este abusador nunca ha actuado solo. Hay un personaje común en todos los casos, Federico “Pitin“  Lacayo (uno de los ayudantes de Ortega), también el aparato de seguridad (personal) debido a que nadie accede al agresor sin antes pasar por ese grupo, que son Policías.
Los asistentes personales juegan un rol determinante para la comisión del delito; en aquel momento eran “Pitin“ Lacayo y Jorge Guerrero. En el expediente judicial que no prosperó por el alegato de prescripción de la jueza, se demostraba la complicidad de ellos.
¿En tu caso, cuál fue el rol de Lacayo?
A través de “Pitin“ Lacayo me hacían las llamadas telefónicas, era el que me recogía y era de los pocos que podía ingresar a ciertos lugares que Daniel Ortega tiene para cometer estos crímenes, es el mismo móvil que tiene con Junieth y que muy probablemente también tuvo que ver en el caso de Patricia.
¿Qué sientes al saber de estos casos similares al tuyo?
Lo primero que identificas es la crueldad que esta persona. Lo que Ortega es capaz de hacer con niñas, como lo era yo al momento del abuso.  Veo en los relatos de estas muchachas lo que realmente llega a representar el abuso en la psiquis y las emociones de una niña. Me sigue estremeciendo a pesar de que he trabajado mucho en mi recuperación y entiendo el impacto causado por la crueldad del agresor cuando las niñas relatan los acontecimientos vividos en manos de un depredador que elige a su presa para un acto perverso.
Siento impotencia ante esas realidades. Una de las denunciantes que soy yo, está en el exilio, otra se encuentra secuestrada, la otra desaparecida o escondida. Estas niñas están bajo una tremenda presión.
¿Crees que haya otros casos de niñas abusadas?
Indudablemente. Los casos investigados por DIARIO LAS AMÉRICAS son del 2005 y 2006, estamos hablando de un abusador en serie, hay más casos y si existieran canales confidenciales para denunciarlo a él y sus cómplices sabríamos de muchos más.
¿Qué piensas del silencio de Rosario Murillo, tu mamá?
Es un silencio cómplice, es una alianza de poder que ignora todo escrúpulo, hay una voluntad de tolerar todas estas situaciones y contribuir a encubrirlo. Siendo madre y mujer la señala con mucha crueldad, si fue capaz de encubrir lo que a mí me ocurrió teniendo su sangre, cómo no va a encubrir el abuso de esas niñas. Las más castigadas son estas niñas que desde ese poder del depredador Daniel Ortega y la complicidad y encubrimiento de Rosario Murillo, pasan a ser culpables. Eso tiene en las víctimas un poder destructor. Usan el poder político para captar y abusar sexualmente de menores. Ninguna niña cercana a Daniel Ortega deja de estar en riesgo.
¿Cuál es tu opinión en torno al silencio del tema en Nicaragua?
La impunidad sostiene la permisibilidad. Primero, tiene idea de hacer creer que (los Ortega Murillo) tienen un poder inalterable e intocable, que estos hechos no van a tener relevancia ni a prosperar en ningún lugar, que no van a pasar de ser artículos periodísticos. Si no consideran que esté en riesgo su poder, no les interesa responder. Es un acto de arrogancia.
En segundo lugar, esto es un secreto a voces dentro del Frente Sandinista. Lo saben muchos alcaldes, funcionarios, saben que este señor anda a la caza de niñas. Es lamentable que servidores públicos lleguen a taparlo cuando tienen hijas, familias. Él (Ortega) se ha acercado a las hijas de algunos funcionarios y ellos han callado, han preferido pasar por alto (el abuso) para no perder poder y bienestar económico.
¿Por qué retiraste la demanda contra Nicaragua ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos?
Precisamente el caso de Patricia (Ortega Prado), ejemplifica la complicidad. Ahí se ve cómo actores políticos deciden por encima de la Ley. En mi caso, la CIDH y algunos gobiernos que son parte de ese organismo, sometieron mi caso a componendas políticas. Estuve casi diez años en los tribunales, con la evidencias claras de que el caso no se iba a mover, se manejaba a conveniencia política. Incluso la embajada de Estados Unidos en Nicaragua, actuó en mi caso igual a lo que hizo con el caso de Patricia (inacción ante la denuncia). En algunos momentos sentí que la parte judicial actuaba en mi contra. Obviamente fue una decisión tomada en un momento de absoluta desigualdad que ponía mi vida en riesgo. El agresor había quedado impune y ocupaba la presidencia de Nicaragua. Yo no tenía ninguna instancia sin sometimiento político que apoyara mi causa.
Se rumoró que habías llegado a un arreglo con tu mamá, que hubo dinero de por medio, incluso que manejabas negocios de la familia.
No estaría en el exilio si hubiese aceptado alguna prebenda, además he dicho siempre que si alguien puede demostrar que recibí plata que lo haga. No tengo nada que esconder, no tengo cuentas bancarias en ningún lado, la única propiedad que tengo es en Nicaragua. Bajo ninguna circunstancia he recibido plata ni de organizaciones, Gobierno, o entidades personales.
¿Crees que Ortega enfrente la justicia algún día?
Dejemos de contemplar a este agresor como alguien que va a mantenerse impune de por vida. Hay mecanismos que impedirían que él pueda continuar con esa acción depredadora, acciones judiciales. Quisiera hacer un llamado a organizaciones y fundaciones que atiendan esta realidad para respaldar a estas familias.
LEA TAMBIÉN;