domingo, 18 de octubre de 2015

LA "CURTURA CASTRO-CUBANA" EN PRO DEL TURISMO

Ascenso a las nubes, con faltas de ortografía

Algunas causan risa, por lo imaginativo; pero expresan hacia dónde ha ido el sistema educativo cubano


A veces las faltas de ortografía son tan groseras que parecen cometidas a propósito (foto del autor)
A veces las faltas de ortografía son tan groseras que parecen cometidas a propósito (foto del autor)









LA HABANA, Cuba – 
Se asegura que una vez nevó en Cuba. Fue en febrero del año 1900, y según consta en registros oficiales, tuvo lugar en el Pico Turquino, el punto geográfico más alto de la Isla. Claro que no es esta la razón por la que una excursión al sitio cuesta hoy 1 376 pesos para los cubanos, en grupos de cuatro individuos.
La empresa comercializadora Cubamar, de la Organización Superior de Dirección Empresarial (OSDE) Campismo Popular, adscrita al Ministerio de Turismo, ha tenido a bien encausar el interés de muchos jóvenes tentados por el gusto de escalar montañas, aunque no ya con el propósito guerrero de antaño; ni siquiera con la curiosidad por conocer los altos parajes desde donde nos cayó arriba la desgracia, sino más bien con la actitud contemplativa que les resulta común y con el embullo por disfrutar experiencias vitales de breve duración.
¿La ausencia de la D habrá sido por una cuestión de espacio? (foto del autor)
¿La ausencia de la D habrá sido por una cuestión de espacio? (foto del autor)
Así, pues, no son pocos los que hacen su ponina, exprimiendo 
el bolsillo de los padres, y se lanzan a escalar los 1 974 metros del Pico Turquino, en pleno corazón de la Sierra Maestra. Es algo que parece estar de moda ahora en La Habana, sin la más leve connotación política, sino como variante netamente turística.
Y conste que los excepcionales atractivos de la aventura justifican esta afición. A más de la posibilidad de admirar las bellezas y la exuberancia de una zona naturalmente virgen, sobre la que el régimen ha mantenido el total control y la atención que demandan los más regios museos, el ascenso al Turquino ofrece una oportunidad única para los cubanos que sueñan con tocar las nubes con las manos.
Lástima que este ascenso hacia las nubes no permita perder el contacto con las precariedades del llano, especialmente las que se relacionan con nuestro sistema educacional. La cacareada competencia de la industria turística cubana se hace añicos ante la vista pública en aspectos tan elementales como el montón de errores ortográficos que “adornan” los carteles destinados a señalar las etapas y las mayores atracciones durante la escalada al Pico Turquino.
Incluso se han creado nuevos conceptos geográficos: "coordillera" parece ser uno de ellos (foto del autor)
Incluso se han creado nuevos conceptos geográficos: “coordillera” parece ser uno de ellos (foto del autor)








“Esfuerso”, en vez de esfuerzo; “coordillera”, en vez de cordillera; “acantilao”, en vez de acantilado; u “observárá”, escrito así, con dos tildes, alinean entre los muy frecuentes disparates que se leen en los anuncios que van marcando la travesía.
José Martí, no en balde llamado El Maestro, debe temblar a diario, desde su pétrea escultura ubicada en la cima del Turquino, al verse obligado a soportar inerme tan torpe agresión al idioma de Cervantes y al suyo propio, que le fue tan querido.