domingo, 25 de octubre de 2015

Carl Gershman advierte que el mundo no debe aceptar un régimen híbrido como alternativa a la dictadura en Cuba

Carl Gershman advierte que el mundo no debe aceptar un régimen híbrido como alternativa a la dictadura en Cuba

El presidente de la NED participa en la celebración del vigésimoquinto aniversario del Directorio Democrático Cubano.

Carl Gershman. (VHLF)












El presidente de la National Endowment for Democracy (NED), Carl Gershman, defendió el viernes la necesidad de "persuadir" a la comunidad internacional de que no debe considerar como "aceptable" el establecimiento de "un régimen híbrido como alternativa a la dictadura" en la Isla. Gershman manifestó esta preocupación en el acto de celebración del 25 aniversario del Directorio Democrático Cubano en Miami.
En su discurso, Gershman explicó que el régimen ve en estos momentos dos modelos a seguir. Uno es el de China y Vietnam, "de liberalización económica, mientras mantiene el sistema de control comunista". El segundo es establecer un régimen híbrido, conocido también como "autoritarismo competitivo".
Se trataría de lo que el presidente ruso Vladimir Putin llama "democracia dirigida" y que en Venezuela representaría la "democracia Bolivariana" de Hugo Chávez. "Este modelo permite una farsa con características de democracia formal, con elecciones fraudulentas, algunas ONG y medios independientes mientras el régimen mantiene el control político y económico", señaló Gershman.
"El régimen cubano —prosiguió el presidente de la NED— probablemente prefiere el primer modelo porque el segundo implica más riesgos. El hecho de que Raúl Castro haya anunciado que dejará el cargo en 2018, y que el Gobierno esté planeando cambios en la ley electoral como parte de un proceso para escoger a líderes más jóvenes, sugiere que el régimen podría optar por un modelo híbrido".
Ante esta posibilidad, Gershman afirmó: "Se puede decir que el autoritarismo competitivo es mejor que una dictadura, pero no es democracia, y si los líderes democráticos en Estados Unidos, Europa, y América Latina la aceptan, estarán traicionando a los cubanos y socavando la cuestión moral y política por la democracia".
Cheque en blanco en derechos humanos
Asimismo, lamentó que el Gobierno cubano haya tenido "un cheque en blanco" de la comunidad internacional en cuanto a derechos humanos y aseguró que hay que "hacer todo lo posible" para ponerle fin. En este sentido, agregó, "piense lo que piense cada uno" sobre la normalización de relaciones entre Washington y La Habana, el hecho es que el deshielo "hace más fácil movilizar apoyo para la democracia ya que los apologistas de Castro tendrán más dificultades ahora para culpar a los Estados Unidos de todos los problemas de Cuba".
Gershman recordó además que hay que insistir "en la observancia de las normas democráticas y oponerse a cualquier intento de doble estándar para Cuba". Y añadió que "si el régimen cambia la ley para hacer elecciones cuando Castro se vaya, hay que insistir en que sean unas elecciones reales, libres y justas, dejando que la oposición organice su campaña y con la presencia de observadores internacionales".
El presidente de la NED reconoció que "Cuba no ha entrado en un periodo de transición democrática" y destacó que "el régimen cubano es muy diferente de las dictaduras militares de Chile, Brasil y otros países que pasaron por una transición democrática en los años 80". La dictadura de Castro tiene características de lo que científicos políticos han calificado de "régimen revolucionario", agregó.
Gershman reconoció que "el régimen cubano está más profundamente enraizado que las dictaduras militares de América Latina, y esto no permite el pluralismo o tener divisiones internas, algo que tuvo mucho que ver en el éxito de las transiciones democráticas en estos países tres décadas atrás".
Asimismo, añadió que hay otra característica que hace Cuba diferente de las otras dictaduras, gracias a su postura revolucionaria y antiimperialista: "No ha recibido el mismo nivel de presión internacional que recibieron la dictadura de Pinochet en Chile o el régimen del apartheid en Sudáfrica".
A pesar de todo, agregó Gerhsman, el régimen también tiene algunas vulnerabilidades poderosas: "Entre ellas la proximidad de los Estados Unidos y las muchas afinidades culturales entre ambos países. Cuanto más densos sean los lazos, más grandes serán las presiones internas a favor de la libertad y la normalidad democrática en Cuba".
De acuerdo con algunos politólogos, "reducir la confrontación y la polarización puede socavar la cohesión de la dictadura revolucionaria, lo que explica porque el régimen de Castro está ahora muy nervioso sobre su futuro y ha reforzado la represión desde la apertura de diálogo con Estados Unidos", afirmó el presidente de la NED.
Similitudes con Europa del Este
"Cuba comparte hoy algunas de las características que se vieron en las dictaduras comunistas de Europa del Este en el periodo antes a 1989 —dijo Gershman—. Estas incluyen el incremento limitado del pluralismo económico y cultural, incluso en la ausencia de pluralismo político; un significativo debilitamiento de la legitimidad política del régimen como resultado de sus fracasos económicos y su agotamiento ideológico, incluso aunque continúe la vieja retórica revolucionaria; el descenso de la movilización popular y el vaciamiento de las organizaciones de masas en términos de cohesión interna y la lealtad de sus miembros; y el reemplazo de los líderes carismáticos por tecnócratas, incluso aunque los viejos líderes no han salido de escena".
Estos cambios, en opinión del presidente de la NED, "abren nuevas posibilidades para el cambio aunque no hayan alterado el corazón del sistema, que es el monopolio del poder político".
Los acontecimientos en Cuba, agregó, han seguido este patrón, y como resultado el movimiento prodemocrático cubano ha podido establecer enclaves de sociedad civil dentro del sistema totalitario, "que es lo que el movimiento polaco logró hacer la década anterior a la caída del comunismo". Por ello consideró que "un objetivo central del movimiento democrático en Cuba tendría que ser construir y agrandar estos enclaves de sociedad civil".
Para Gershman en Cuba se ha producido una transición del totalitarismo al sistema post-totalitario, y ello "abre posibilidades para una erosión más a fondo y apertura política en el futuro".
En este contexto, la oposición puede guiarse por algunos principios clave, señaló Gershman: trabajar en base a objetivos comunes; dar la bienvenida y apoyar diferentes estrategias para promover la democracia; no aislarse de la comunidad internacional, intentar construir lazos de diálogo y cooperación; reconocer el inevitable gradualismo, la necesidad de pragmatismo y aprovechar las oportunidades cuando se presentan, y finalmente, apoyar iniciativas que emergen desde Cuba porque es el mejor camino para tener un mayor contacto con la gente de la Isla.