martes, 20 de enero de 2015

ESPERANDO LA MUERTE DE "LA MOMIA"!!!!!!!




El comandante no tiene quien le escriba

No goza de la simpatía de casi nadie. Al “líder”, aunque vivo, solo lo asisten las soledades de los muertos



LA HABANA, Cuba. -Hace días, mientras iba en un taxi colectivo junto a otros cinco pasajeros, al chofer se le ocurrió decir que alguien, por teléfono, le acababa de confirmar la muerte de Fidel. Ninguna de las personas que viajaban en el auto se conocían entre sí, sin embargo, todos comenzaron a gritar de alegría y darse felicitaciones como si el suceso, según dijeron algunos, marcara el verdadero inicio de un cambio o el final de una pesadilla.
El pasado 10 de enero, en la Sala Avellaneda del Teatro Nacional, el público se puso de pie para aplaudir largamente el chiste que hiciera el humorista Jorge Díaz, que se presentaba en un espectáculo unipersonal. El actor, sin mencionar nombres, sólo dijo que llevaba días sin apagar el televisor y sin dormir porque “esperaba una noticia”. No le hicieron falta otros argumentos para ser comprendido porque las personas que colmaban la sala, a un costado de la Plaza de la Revolución, también llevaban días aguardando por una única noticia que, a juzgar por el entusiasmo, no habría de ser causa de pesares.
Cubanos aguardan ansiosos por la noticia
Los rumores sobre la muerte de Fidel Castro han mantenido en vilo a los cubanos, fuera y dentro de la isla. Identificado por la mayoría como la causa de todos los males que han padecido durante más de medio siglo, ya el dictador no goza de la simpatía de casi nadie y, si en verdad aún no ha fallecido, los deseos casi generalizados de que desaparezca físicamente le han propinado un verdadero tiro de gracia.
En los mercados, en las paradas, en las oficinas a escondidas de los jefes o en su presencia, en todos lados, los comentarios no cesan. En los estanquillos de prensa donde, temprano en la mañana, usualmente se reúnen algunos ancianos para conversar mientras esperan la llegada del periódico Granma (el órgano oficial del Partido Comunista), se pueden escuchar los más diversos comentarios que, si bien por el temor a ser detenidos por la policía al opinar públicamente no llegan a expresar regocijo, al menos dejan ver, entre susurros, el deseo de que el desenlace “fatal” acontezca en un tiempo breve.

En los mercados, en la calle, en sus casa, en todas partes las personas solo hablan de la muerte de Fidel (foto del autor)




Otro vecino, un profesor jubilado, que participaba de la conversación, opinó que Fidel era un obstáculo para el mejoramiento de las relaciones con los Estados Unidos porque, aunque no gobierna oficialmente, “se mete en todo y las cosas se hacen a su antojo. El pueblo le importa un pito. Si está vivo, ¿por qué no le habla al pueblo? Le manda una carta nada más y nada menos que a Maradona. Pero porque se murieron Chávez y García Márquez, y parece que Maduro y Correa no le caen muy bien. ¿Por qué no le manda una carta a Ana Fidelia Quirot o a Sotomayor?”.En los ambientes más familiares, los debates sobre el posible deceso de Fidel Castro adquieren un tono menos camuflado. Hace poco, un vecino cercano, que fuera militar durante más de veinte años y que, después de un proceso de “desencantamiento” tras desmovilizarse, ahora está a la espera de que un hijo lo invite a pasar unos días en España, no vaciló en afirmar que en Cuba “no va a haber ningún cambio hasta que ese hombre se muera”.
La increíble carta a Maradona 
Sobre la carta enviada a Maradona como prueba de vida, muy pocos creen en su autenticidad. Incluso algunos “fidelistas” que defienden ciegamente su legitimidad se han sentido ofendidos porque en el gesto han percibido cierto tufo a “desprecio por los cubanos”. Así nos lo expresa un funcionario del Poder Popular de Arroyo Naranjo que nos ha pedido que no revelemos su identidad porque pudiéramos perjudicarlo.
“¿Por qué no muestran fotos? ¡Una cartica a Maradona y para colmo escrita en computadora! ¿Qué hay de malo en estar enfermo? Todos tenemos que morirnos. Si está en cama o muy jodido, ¿por qué esconderlo? ¿A qué le tienen miedo? Con todo eso lo único que demuestran es que el pueblo no les importa nada y que eso de que confían en nosotros es pura mentira. Yo me siento defraudado”.
Imagen en un muro (foto del autor)
Imagen en un muro (foto del autor)








En las calles y al interior de los hogares cada quien tiene su versión de ese final que muchos perciben como un “happy ending”. Para algunos, al dictador lo mantienen congelado, a la espera del momento propicio para anunciar el fallecimiento. Otros dicen que se encuentra en estado vegetativo o que padece de una demencia muy avanzada. Hay quienes aseguran que el anuncio del proceso de normalización de las relaciones con los Estados Unidos lo hundió en una profunda depresión y que no desea ver a nadie, ni a su hermano.
La verdad es que, vivo o muerto, la posibilidad de una desaparición definitiva de Fidel Castro no ha movido ni al temor ni a la consternación ni al luto, solo a un gozoso proceso de espera. No se sabe si en los días venideros habrá otras cartas como prueba de vida ni a quiénes estarán dirigidas. Lo cierto es que hoy al “líder”, aunque vivo, solo lo asisten las soledades de los muertos y no hay muchos que, ante la duda o la certeza, se dignen a contestar sus sospechosas cartas porque, parafraseando el título de una novela de su difunto amigo, ya “el comandante no tiene quien le escriba” ni quien lo llore.
CUBANET