domingo, 28 de septiembre de 2014

Los CDR: la misma chivatería

Los CDR: la misma chivatería

La misma propaganda televisada de siempre y mañana, después del show, todos volveremos a la realidad caótica del cubano



LA HABANA, Cuba .- Este 28 de septiembre, se cumple un año más de la creación de los CDR, Comité de Defensa de la Revolución según sus siglas. Esta organización nacional se encuentra implantada en cada calle del país y su objetivo es mantener la vigilancia activa entre vecinos.
Parte del trabajo de los CDR es recoger donaciones de sangre, recoger materias primas (reciclaje) y convocar a trabajos “voluntarios“ de limpieza de las calles. Bajo la fachada de algo comunal, social y humanitario, los CDR informan directamente a la policía política, seguridad del Estado y Departamento Técnico de Investigación todos los detalles actualizados de la vida privada de cada uno de los vecinos.
En el libro “Registro de Cederistas“ apuntan los datos de todos los vecinos: nombre, dirección, número de identidad…
El presidente del CDR, apunta además en una libreta quién visita tu casa, cuántos familiares tienes en el extranjero, si te ha visto entrando alimentos o paquetes sospechosos a tu vivienda, incluso lleva un control minucioso de la orientación sexual y religión de cada vecino.
Para obtener un trabajo, una dieta o algún servicio especial en Cuba, siempre piden una carta del CDR. Si la persona encargada de vigilarte, considera que tienes discrepancias políticas con el Gobierno de Cuba, la carta que envíe puede marcar tu eterno futuro gris en la isla.



El CDR lleva la lista de quiénes visitan tu casa y lleva la orientación sexual de cada vecino



Este año, los CDR organizarán una caminata para festejar su aniversario. Sin embargo, los más críticos muestran su descontento al ser los CDR quienes organizan los actos de repudio en las viviendas de los opositores, violando el derecho a la libre expresión, reunión e intimidad.
Un año más y nada cambiará: la misma propaganda televisada  de siempre y mañana, después del show, todos volveremos a la realidad caótica del cubano de a pie.