domingo, 10 de agosto de 2014

“El momento del sepelio de todos los Castro es el único final para Cuba”

TOMÁS REGALADO | ALCALDE DE MIAMI

“El momento del sepelio de todos los Castro es el único final para Cuba”

Pese a las voces que piden apertura hacia la isla y a un estudio que dice que la mitad de cubanos en Miami quieren que termine el embargo, el alcalde apuesta por la mano dura







El alcalde de Miami, Tomás Regalado. / KIKE PARA





















En el último mes los gestos de apertura hacia Cuba se han sucedido desde Estados Unidos. Si en mayo un grupo de ex altos cargos de Gobiernos republicanos y demócratas, analistas y militares pedía al presidente Barack Obama más flexibilidad con la isla, la semana pasada un estudio de la Universidad Internacional de Florida aseguraba que más de la mitad de los cubanos de Miami quería que se levantase el embargo a Cuba. Entre ellos, desde luego, no se encuentra su alcalde, Tomás Regalado (La Habana, 1947). “Mantener el embargo tiene un sentido moral y justo, las cosas malas necesitan sanción. En Cuba no se ha remediado nada de lo que provocó el embargo: la violación de derechos humanos, la confiscación de propiedades extranjeras, no se ha instaurado un proceso democrático de elecciones transparentes...”.
El duro discurso de Regalado contrasta con la forma en que lo expresa. De voz grave, este bisnieto de tinerfeño habla pausado, sin enervarse pese a la contundencia que desliza su mensaje. Considera que las voces que reclaman a Obama nuevos gestos con la isla corresponden a gente que “quiere dar la nota discordante para ser relevantes, precisamente porque son ex [altos cargos]”. “Si opinaran igual que el resto de la población pasarían desapercibidos. Yo, que tengo contacto con los votantes, no creo que esas encuestas reflejen la realidad y el sentimiento de los residentes. Yo he sido un abanderado de mantener el embargo, porque Cuba requiere un castigo y necesita una cura. En todas las elecciones he vencido con éxito, la última con casi el 80% de los votos”, añade.
Cuba requiere un castigo y necesita una cura
Sin apertura que valga, entonces, ¿dónde está el final de Cuba? “En el momento del sepelio de todos los Castro”, responde tajante el alcalde de Miami. “Ese es el único final, no hay solución con los Castro en el poder. Las supuestas reformas han sido cortinas de humo, espejos ahumados. Cada vez que surge una voz de un disidente, la respuesta es a palos”.
Regalado, otrora periodista, impartirá este martes una conferencia en la Fundación Ortega-Marañón. Antes, selló el “hermanamiento” entre Miami y Madrid, con quien pretende estrechar lazos, sobre todo económicos. “La mayoría de los residentes de Miami tienen conexión con España”. “Los españoles tradicionalmente invertían en Cuba, pero ahora miran 90 millas al norte. Estamos compitiendo fuertemente con La Habana por las inversiones extranjeras. El objetivo es generar un puesto de trabajo en Miami y otro en España”.
Bajo el mandato de Regalado, la economía de Miami ha repuntado. Hace cuatro años bordeaba la bancarrota; ahora, es una de las ciudades con mayor crecimiento de Estados Unidos. “Nos recuperamos más rápido debido a [Hugo] Chávez, a [Rafael] Correa, a Evo Morales, a Cristina [Fernández de Kirchner], a los distintos gobiernos latinoamericanos que ahuyentan el capital privado y que deciden moverse a la ciudad latinoamericana más próxima a Estados Unidos”, explica Regalado. “Miami es una provincia exitosa de Cuba, tal vez la única”, asegura. “Es una ciudad latinoamericana con la garantía judicial de Estados Unidos. Los inversionistas extranjeros, cuando leen el periódico por la mañana, no encuentran que la moneda está devaluada ni que ha habido confiscaciones”.
Miami es una provincia exitosa de Cuba, tal vez la única
Miami tampoco es ajeno a la crisis migratoria que se vive en la frontera de Estados Unidos. Regalado asegura que la ciudad hay “varios centenares de niños que han cruzado solos” al país. “El problema que tiene Washington es que no legisla, hay un inmovilismo total, somos los gobiernos locales los que asumimos el golpe”, critica, al tiempo que considera complicado alcanzar un consenso en la reforma migratoria: “Es un tema político, los representantes en Washington de muchos Estados tienen miedo de molestar a sus residentes. Y los Estados que más sufren el impacto [de la llegada de inmigrantes] no tienen suficiente poder para cambiar la marea en Washington. Han apostado por el inmovilismo, a ver qué pasa en las elecciones [legislativas] de noviembre y en las presidenciales de 2016. Es lamentable, pero mientras tanto, los indocumentados se están casando, están teniendo hijos, están pagando impuestos. Están convirtiéndose en hacedores del sueño americano, pero sin papeles. Y con el riesgo de que, en cualquier momento, sean deportados”.