martes, 24 de junio de 2014

LA POLICÍA CASTRISTA Y SU IMPUNIDAD ANTE HECHOS DELICTIVOS GRAVES . AGRESIÓN A UN MENOR .




LA POLICÍA CASTRISTA Y SU IMPUNIDAD ANTE HECHOS DELICTIVOS GRAVES . AGRESIÓN A UN MENOR .



 EXTORSIONISTA , DELINCUENTE , ABUSADOR Y TERRORISTA , EL TRAJE DESHONROSO DE LA POLICÍA CASTRISTA Y SU IMPUNIDAD ANTE HECHOS DELICTIVOS GRAVES .




Camagüey. No hay nada más importante que el bienestar y la felicidad de un niño. Lamentablemente, no todas las personas se sensibilizan con esta máxima, ni todos los sistemas políticos se comprometen con el respeto a los derechos de la infancia.

En Cuba, las fuerzas policiales al servicio del régimen gozan de absoluta impunidad judicial para cometer los crímenes más despiadados y horrendos. La población sufre el abandono legal mientras la justicia encubre a violentos uniformados. Tras más de medio siglo de dictadura totalitaria, la lista de lesionados, torturados y asesinados es enorme.

Un crimen que aún permanece impune, donde resultó lesionada gravemente una niña de 3 años de edad, tuvo lugar el 1 de julio del 2013 en la calle Rio Blanco del Reparto Martí, en el municipio de Najasa, provincia de Camagüey.

La menor se nombra Arleidis Bernarda Aguila. Mientras jugaba con sus cincos hermanos menores en el portal de su casa, recibió en el rostro el impacto de una piedra lanzada por un agente de la policía.

El golpe propinado con la piedra destrozó el rostro de la pequeña, quien tuvo que ser intervenida de urgencia en el hospital pediátrico provincial “Eduardo Agramontés Piña”. Fue una cirugía con peligro inminente para su vida, ya que tuvo que aplicársele anestesia general. Permaneció hospitalizada por espacio de 8 días, arrastrando secuelas de desfiguración del rostro con deformidad, como resultado del desplazamiento de estructura ósea al provocarle el impacto una fractura del tercio medio facial, además de secuelas funcionales por obstrucción nasal permanente.

De acuerdo con el testimonio del padre de la niña, el ciudadano Bárbaro Bernarda Álvarez:

-La policía de esa zona rural se dedica a extorsionar a los campesinos. El día que el uniformado atacó mi casa a tiros y pedradas fue precisamente por yo negarme a darle dinero o algún animal que hiciera el equivalente de los 1000 pesos que él exigía.

El sub-teniente Ricardo Zayas Padrón fungía como oficial de la policía técnica investigativa en la municipalidad de Najasa. Abusando del poder que le ofrecía su cargo, se dedicaba a la extorción. Cuando alguien se resistía, se lo llevaba preso para el cuartel. Hubo casos en que la victima resultaba sancionada, pues el oficial le fabricaba un delito.

Vecinos del lugar aseguran que entre el tal Ricardo y el jefe de la policía, el teniente coronel Costilla, existía un estrecho vínculo. Eran compinches del bandidaje. Por eso cuando ocurrieron los hechos, el teniente coronel Costilla aseguro públicamente que nada le pasaría al militar.

Lo cierto es que transcurridos diez meses del suceso, donde una pequeña de 3 años estuvo a punto de morir y quedó con su rostro desfigurado y trastornos respiratorios, el crimen permanece impune. Y según fuentes oficiales, que prefieren el anonimato, el responsable del hecho fue ascendido en cargo y trasladado a las instancias provinciales.

No obstante, por reclamación de la familia de la agredida, el caso fue finalmente ventilado por la fiscalía y el tribunal municipal de Najasa. Ambos acordaron sancionar al uniformado a dos años de reclusión domiciliaria, sanción que hasta el presente no se ha hecho firme, por lo que este agresor permanece en las calles, amparado en su traje militar y al acecho de nuevas víctimas para expoliar.

La impunidad de crímenes, violaciones y delitos de esta índole ponen en creciente peligro la estabilidad interna del país. Lo más doloroso de este hecho es que se puso en peligro la vida de un grupo de inocentes y no se hizo justicia. Con ello fehacientemente se evidencia la complicidad que han tenido desde la máxima dirección del país, los organismos fiscales y los de control interno. Con regodeada complacencia consienten y disfrutan del odio, la violencia y el terror que con tanta eficacia imponen sus fuerzas represivas.

Cabría preguntarse entonces: ¿cuántos de estos crimines se vienen cometiendo desde la implantación del castro-comunismo en la isla, y permaneciendo impunes?

jalinares@gmail.com