sábado, 26 de abril de 2014

VALE MAS UNA PUTA SINCERA QUE UNA CATOLICA HIPOCRITA Y CHISMOSA





Testimonio: “muchas putas lo somos porque nos gusta”

Por Armienne
Cuando salí de Cuba a los 14 años ya yo era una puta por vocación que tenía relaciones sexuales con unos primos y unos amigos sin cobrar. Más tarde, a los 17, me hice profesional para estudiar y cuando terminé mi carrera seguí de puta y es el oficio que he estado practicando hasta hoy.
La prostitución, no en balde se le llama el “más antiguo oficio”, ha existido, existe y existirá mientras la humanidad se rija por los mismos patrones sociales que, con algunas variantes de acuerdo al desarrollo, hemos tenido en los últimos 5,000 años.
La prostitución existe en todo el mundo tanto en países pobres como en ricos, en religiosos o laicos, comunistas o capitalistas y no hay leyes, castigos, programas sociales o persecuciones que la erradiquen. Es un fenómeno inherente a nuestra condición como seres sexuales y no está determinada la prostitución por sistemas políticos, económicos, ideológicos o sociales.
Mucho se ha hablado sobre las causas de la prostitución y se señala como la principal la necesidad y la pobreza aunque en el mundo hay más mujeres no-putas que putas a pesar de que ambas vivan en un mismo nivel de miseria.
No obstante, no hay dudas de que la pobreza es un factor que induce a muchas mujeres a hacerse putas aunque hay putas que lo son a pesar de venir de familias economicamente solventes, que tienen una esmerada educación y títulos universitarios. Y son muchas las putas instruidas y educadas que caen dentro de esta categoría de “putas de lujo”.
Y hay putas obligadas a ejercer el oficio bajo extorsión y amenazas como está sucediendo de una manera alarmante con jóvenes de la anterior Europa comunista y de países del tercer mundo.
Mencionadas estas causas de la prostitución hay una de la que apenas se habla y es el gusto o preferencia para dedicarse a ese oficio. Es una causa muy válida que nos explica por qué aquella mujer que se hizo puta por necesidad continúa en la profesión y no busca otro trabajo o se instruye para salir de él o la puta ya instruida y educada que proviene de familias acomodadas.
Mi punto de vista es que muchas putas lo somos porque nos gusta. Independientemente de la solvencia, educación e instrucción que tengamos, abrazamos la profesión ya sea por vocación, porque llena nuestras espectativas, nos gusta esa vida conociendo personas y lugares y, claro, las ganancias.
Dice el artículo, que “ninguna niña piensa en ser puta cuando sea grande” y creo que es cierto porque una niña no ha integrado el concepto real de la palabra puta aún cuando la diga, aunque en la sociedad actual puede haber excepciones. ¿Cómo se explicaría a una niña que en la escuela primaria tenía fama de “satica” y se dejaba ver y tocar por los varones a cambio de merienda o de dinero para comprar libros en la librería? No creo que ser puta venga en los genes pero sí que se pueda nacer con ciertas aptitudes o vocación para serlo.
La prostitución no es una lacra sino que la sociedad al prohibirla y perseguirla la lleva a una situación delictiva y hace a las chicas víctimas de proxenetas, autoridades corruptas y traficantes. Por ello la actitud de Holanda, Suiza, Alemania y otros países de Europa ante la prostitución es un ejemplo para el resto del mundo.
Imagen tomada del blog Arte y Desnudo

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