jueves, 2 de enero de 2014

Carros y motos para hijos de papá, jineteras y extranjeros

Carros y motos para hijos de papá, jineteras y extranjeros

| Por Camilo Ernesto Olivera Peidro
LA HABANA, Cuba, 2 de enero, 2014 / www.cubanet.org — Muchos recuerdan  las redadas policiales en contra de las bicicletas con motor, conocidas como Rickinbilly. También las hicieron contra las motos en manos privadas. Tiempo atrás, fueron vendidas cientos de motocicletas eléctricas a precios que oscilaron entre los 600 y los 800 cuc. Los que las adquirieron, no pudieron contar  con piezas de repuesto.
La noticia de que en la isla los cubanos van a poder comprar vehículos nuevos tomo por sorpresa a muchos. También ha trascendido, que quien tenga una bicicleta con motor instalado, podrá legalizarla y obtener documento de autorizo a circular y chapa. Como requisito indispensable, el motor debe tener visible la numeración de serie. A través de esta, se podrá saber si el motor fue adquirido de modo legal o fue armado con piezas robadas.
Abren la talanquera
El gobierno apuesta a una avalancha de compras y legalizaciones de las pequeñas motos y sus plebeyas hermanas,  las bicicletas con motor. Un dueño de motocicleta, me conto que: “existe un fuerte rumor, sobre una posible devaluación del precio de las motos, en la compraventa entre particulares”.
Otros dueños de moto, me dijeron: “Ahora también los compradores se cuidaran más a la hora de adquirir una bicicleta con motor”. “Sera como cuando compras un auto o una moto”. “Como tal, es una medida que quiere poner en orden este asunto de los “riquinbillys” y de paso legalizar una fórmula de transportación al alcance de la población”. “De todas maneras, será más barato poner a andar un “Rickinbilly”, que comprar una motocicleta nueva”.
Los cubanos y extranjeros residentes en la Isla, podrán comprar autos nuevos o usados en comercializadoras estatales a partir del 3 de enero, según un decreto de Raúl Castro.El decreto, acompañado por resoluciones de los ministerios de Transporte, Finanzas y Precios, establece que la importación de vehículos estará a cargo de comercializadoras autorizadas estatales, que impondrán un recargo hasta del 20% a los autos nuevos.
Los vehículos serán vendidos a la población en agencias estatales, que a su vez impondrán un recargo del 8%, un impuesto del 10%, más los costos de operación dentro del país. En fin, el cubano que adquiera un vehículo, pagará alrededor de un 50 por ciento más sobre el costo original.
Inventarios ociosos
Hay que tener en cuenta que es previsible la desaparición o contracción de organismos estatales, empresas y ministerios. El parque automotor de estas entidades, más los motores y piezas que están almacenados en los denominados “inventarios ociosos” de estas, seguramente saldrán a la venta.
Respecto a ello un ex especialista en explotación del transporte que pidió el anonimato me expreso: “De lo que se trata es de otra jugada para atraer divisas frescas, metabolizadas en CUC, que permitan a los del gobierno activar una fórmula para liberar el inventario de bienes automotores de sus empresas en contracción y recoger circulante”.
A la pregunta de si esta sería una posible solución, para aliviar el problema histórico del transporte en la isla, respondió: “Todos queremos salirnos de la agobiante lucha diaria con el transporte público, pero no todos vamos a poder y además el gobierno no está interesado en que así sea”. “Quienes adquieran los vehículos en oferta, no saben si más adelante podrán contar con las piezas de repuesto para estos”. “Pudiera ocurrir lo mismo que con los artefactos eléctricos que se ofertaron durante la llamada “revolución energética”, de la década pasada”.
Hablan los jóvenes
En la animada esquina de G y 23, introduje el tema entre un grupo de jóvenes, uno de ellos dijo: “¿A quién le van a vender ellos esos carros y esas motos? Yo te voy a decir, a jineteras, pingueros, o mujeres de extranjeros o a “hijitos de papa” con mucho dinero”. Una pareja de jóvenes universitarios que venía en el grupo fue bien explicita: “En lo que estamos pensando nosotros es en que vamos a hacer cuando nos graduemos, porque el salario del servicio social es una porquería”. “Nuestros padres hacen hasta lo imposible para que podamos comer y vestirnos para ir a la universidad, muchos contamos los centavos para darnos un gusto de vez en cuando”.
“El estado venderá carros y motos pero ¿a qué precio?”–pregunto otro de los chicos–”Mis padres se ganaron el suyo por la empresa donde trabajaban y lo pagaron a crédito, pero esa época ya paso”. “Ahora si le ponen la “multa” al precio de un jabón, ¡imagínate lo que harán con el precio de los carros!”.
Pregunté sobre la posibilidad de que todo el transporte público pase a cooperativas privadas o semiprivadas y suba el precio del pasaje:” Eso se ve venir” –-me dijo otro– “y cuando ocurra, tendremos que andar a pie o mudarnos para casa de amistades que vivan cerca de la Universidad”. “En otro país del mundo, hace rato que se hubiera formado una rebelión, pero esto es Cuba, hagan lo que hagan aquí no va a pasar nada”.