sábado, 23 de noviembre de 2013

El ñame ‘militonto’.Por Zoé Valdés






El ñame ‘militonto’.

Elián ya es un hombre, como diría mi madre, con muchos “pendejos en el culo” para seguir con la misma candanga de que si lo secuestraron en Miami, de que si el imperialismo y la bobería.
Dos pescadores lo salvaron, no pudieron hacerlo con su madre, Elizabeth Brotons. Elián fue acogido entonces por su familia en Miami, o sea, la familia de su padre, el ‘compañero’ González; sí, la familia, con la que el mismo padre se había puesto de acuerdo días antes para emprender idéntico trayecto que Elián y su progenitora.
Nadie puede adivinar lo que pudo haber sido Elián de haberse quedado en Miami, tal vez hoy sería un ñame con corbata tirado a mondongo, y aquellos que lo batuquearon de un lado para otro ya se habrían olvidado de él. Pero hubiera sido libre. Esto último es lo mejor que le hubiera podido haber pasado. Pero los americanos cómplices del castrismo lo entregaron al horror, y hoy en día Elián es un ñame con uniforme, un “militonto”, un pobre traumatizado castrocomunista, y lo que es peor, Elián es uno de ellos. Un esclavo con ínfulas de capataz. Ya se encaramó en la tribuna y a hablar mierdas se ha dicho, como buen alumno de su principal maestro.
No siento pena por Elián, ya debió desde hace mucho rato de haber tenido el coraje de enfrentar la verdad, en nombre de su madre y por respeto a los familiares que cuidaron de él cuando su padre se apendejó.
No entiendo por qué tanto odio el de Elián en contra de una ciudad por la que se pasea media Cuba castrista, donde se instalan los chivatones y cualquier sapingonauta del régimen, y donde hasta los diplomáticos castristas se reúnen con supuestos exiliados para hacer negocios turbios.
Elián, ‘mijito’, déjate de atragantarte con tanta catibía, abre los ojos, acaba de realizar que te mandaron para allá y te trozaron el futuro y te destrozaron la vida, se burlaron de tí y ningunearon tu dignidad de hijo. Mientras tanto, otros viven entre Miami y Cuba, como les da su real gana, y nadie les exige que se sacrifiquen, como te ordenaron a tí. Tampoco han humillado a sus madres con palabras soeces como lo hizo Castro I con la tuya, discurso mediante.
En paz descanse, Elizabeth Brotons. En Cuba, una mujer pocas veces sabe a quién le ha parido.
Zoé Valdés.