martes, 6 de agosto de 2013

El comienzo de mi lucha que aún no termino



Por Carlos Jaime Cabrera


Llegamos a San Salvador, capital de El Salvador, bajo un torrencial aguacero como a las 3 de la tarde de un día cualquiera allá por los años 80s en plena guerra civil. Mi compañera de vida, que luego se convertiría en mi compañera de lucha me acompañaba. Era su primer viaje a Centroamérica. Veníamos procedentes de Guatemala. Estábamos extenuados. Habíamos perdido mucho tiempo , primero en la frontera y luego en los retenes diversos de militares que lo revisaban todo en busca de armas. En otros puntos también nos revisaron terroristas guerrilleros marxistas, que bajo la asesoría de mercenarios cubanos buscaban dinero o todo lo que tuviera algún valor, el viaje se había hecho demasiado largo y penoso. A duras penas logramos salir de la terminal de TICABUS, pues la lluvia por un lado , la policía por otro y la terrible situación de guerra que se respiraba por todos lados , nos hacia muy difícil el desplazamiento por aquellas angostas callejuelas que teníamos que pasar para llegar al centro de la destruida ciudad debido a la metralla y los atentados terroristas que ,por aquellos días, eran el pan de cada día. Al fin llegamos al pequeño hotelito que un buen amigo en Guatemala nos había recomendado. El dueño, un señor de unos 45 años y con pinta de hippy estaba sentado detrás del pequeño mostrador que hacia las veces de recepción y de pulpería, además de bodeguita pequeña que vende de todo como en botica. Nos miro con desgano -Buenas tardes ,queremos un cuarto para una semana, le dije sin dejarlo contestar el saludo. -Déjame ver sus pasaportes y si no tienen ya se pueden ir porque cada cuatro horas pasa el ejercito revisando todo a ver quien es quien, y les cuesta 10 dólares y si no tienen dólares también se pueden largar por donde vinieron.- Mi mujer me miró con cara de interrogante. Saqué los dos pasaportes mexicanos y se los mostré. El señor reviso página por página de los recién visados fronterizos y anotó´´o los nombres y los números en su libro de registros. Me miró y con cara de incrédulo y me dijo, ... --tu no tienes pinta de mexicano, a no ser que seas de Veracruz. Anduve por esos lados y las gentes ahí hablan parecido a tu acento-, -Si, soy de Alvarado Veracruz ,- le dije pero en verdad le mentí- si hubieras leído bien mi pasaporte te hubieras dado cuenta, además vengo de parte de un amigo suyo de Guatemala,,,,, Esperé unos segundos a ver su reacción -¿que amigo? me pregunto,,, y una vez que mencioné su nombre se relajo y salió de detrás del mostrador,,,, -y como esta ese h de p?,,,, dijo con una sonrisa de oreja a oreja,,,, Debías haber comenzado por ahí, ni pasaporte ni dólares necesitas ya,,, a ver vengan conmigo, les daré un cuarto privado que tengo en la parte de mi vivienda. Esa noche hablamos mucho. Nos invitó a cenar en su casa. Su esposa ,una excelente cocinera, nos puso al tanto de todo lo que estaba pasando,,, -Hace unos días mataron al obispo Arnulfo Romero, obispo de San Salvador, y la cosa esta que arde. Los malditos guerrilleros están ganando la guerra y el ejército no puede controlar,,,,, De pronto calló cuando el esposo interrumpió ríspidamente -Mira, por qué no me dices la verdad,,, tu tienes pinta de todo menos de mexicano, ¿de que lado estas? aquí tienes que estar de uno de los dos lados, y si eres cubano ,como pienso que lo eres y no eres de los guerrilleros ,seguro eres de los otros. Hizo silencio por un rato y me observó con mas calma ,luego dijo, ...-tengo amigos cubanos acá que están del lado del gobierno y si necesitas ayuda te puedo conectar con ellos- Clave mis ojos contra los suyos y le dije - Mira ,nosotros somos artesanos, puedes ver mi mochila, queremos llegar a Costa Rica, allá podemos vender sin problemas, el dinero que traemos no nos alcanza para llegar a San José, pero acá en esta semana podemos vender algo y así tener para llegar, esa es nuestra única intención. Esta guerra no es nuestra, solo queremos que nos ayudes a poner una mesita aquí en el lobby de tu hotel y a cambio podemos trabajar en lo que tu nos pongas por el cuarto y la comida, nos harás un gran favor. Fue este mi primer contacto real con la guerra de ese pequeño y heroico país centroamericano. Allí conocí a varios patriotas que venidos del cómodo exilio de Miami luchaban contra los guerrilleros marxistas. Me pusieron al corriente de todo. Unos días más tarde conocí a uno de los mas grande luchadores anticastrista y anticomunista mas verticales y radicales que recuerdo. Inspiraba respeto. Era un paisano que vivía muchos años allí, amigo del dueño del hotel.Me lo enseñó de lejos porque estaba rodeado por varias personas. -No se como se llama, le dicen Posada, pero no se su nombre completo, los guerrilleros de todo centro-américa le temen.- dijo de manera lenta mirado a todos lados como para asegurarse de que no lo escuchaban. Esa noche cuando regresamos al hotel hablé con mi mujer y le expliqué que yo quería hacer algo por los indígenas de centro-américa que estaban siendo engañados por los mercenarios llegados de Cuba y por los guerrilleros. Había escuchado hablar de Posada Carriles y creo que debía hacer algo. Algo de acción no de palabrerías baratas que caracterizan a muchos cubanos exiliados Ella me miró muy seria y me dijo,,, -estoy contigo, pues como sabes yo también soy indígena ,además es mi obligación seguir a mi hombre. A ella la había conocido en México un año antes, en una feria de pueblos indígenas mexicanos. Pertenecía a una etnia del norteño estado de Sonora. Era una Yaqui y desde que la vi nos enamoramos y desde entonces vivíamos juntos vendiendo artesanías. Habíamos venido a Guatemala a trabajar en una feria, y decidimos enseñar lo que hacíamos a otras personas que lo necesitaran. En fin ,,,Así comenzaría mi lucha real contra la penetración castro-comunista en centro-américa, inspirado en uno de los mas grandes luchadores anticastristas, Luis Posada Carriles.,,,,,,cjc,,,, Publicado por Maura Barrabi

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