viernes, 10 de mayo de 2013

¿PRESOS DE CONCIENCIA? ARTÍCULO.Por: Iliana Curra


SONIA GARRO Y SU ESPOSO,MAS DE UN AÑO PRESOS,SIN JUICIOS Y OLVIDADOS POR LA MAYORIA DEL EXILIO Y LA OPOSICION CUBANA



¿PRESOS DE CONCIENCIA?

Por: Iliana Curra

Hoy en la mañana escuché en una emisora local una entrevista a Laura Pollán, Dama de Blanco a quien respeto mucho por su lucha a favor de los presos políticos en estos últimos ocho años. El tema en cuestión era sobre la actitud de la iglesia católica cubana respecto a la excarcelación de la mayoría de los presos de la llamada Primavera Negra: los 75. Ella decía que la Iglesia había cumplido como intermediaria entre el régimen y los presos, ya que todos los prisioneros de esa época, habían sido excarcelados, y que la gran mayoría había decidido viajar hacia España sin la presión del régimen que los había llevado a prisión. Pero ese no es el punto que quiero tocar, aunque tengo que alegar que esos presos que decidieron salir al destierro fueron, en todo momento, presionados para que así fuera. La jugada castrista era que, quienes quisieran salir detrás de las rejas en esos momentos, tendrían que salir de la isla. Aquellos que determinaron quedarse, tuvieron que pagar el precio de mantenerse mucho más tiempo en la cárcel. Así que, de hecho, la presión fue real y la Iglesia se prestó para el juego. Omar Pernet, quien un año antes había salido de la cárcel directo a España, apenas tuvo tiempo para decidir su futuro. Fue sacado directamente al aeropuerto con destino a España sin familia siquiera. Pero lo que más me llamó la atención fueron las palabras utilizadas para determinar la categoría de los prisioneros políticos cuando dijo: “Todos los presos de conciencia salieron ya. En Cuba ya no quedan presos de conciencia, solo quedan otros presos políticos”. A principios del año 1998, recién llegada al exilio, fui invitada a un evento a la FIU (Florida International University) para hablar sobre las condiciones de las cárceles castristas y mi condición como prisionera de conciencia, término adjudicado por Amnistía Internacional al reconocerme como tal. Recuerdo que dije unas palabras y al comenzar señalé: “…soy prisionera de conciencia” y así continué. Al terminar mi turno, también hablaron otros presos, pero entre los allí presentes se encontraba Angel Cuadra, quien pidió la palabra, y en un discurso brillante y lleno de emoción habló de todos los presos políticos y de la absurda diferencia que se hacía al separarlos en esa categoría. Yo, que recién estrenaba el exilio, al principio no entendí, pero al escucharlo hablar con tanta franqueza y naturalidad, comprendí entonces que, efectivamente, aquellos que cumplían condena en la isla por luchar con las armas contra esa dictadura nefasta y comunista, tenían tanto o más valor que aquellos que Amnistía Internacional nos había declarado prisioneros de conciencia. Angel Cuadra me dio una lección tremenda de vergüenza y honestidad. Una enseñanza de amor por la causa de la libertad de Cuba sin tener que emplear títulos regalados, ni calificativos rimbombantes que no determinan el valor, ni la integridad de nadie. Un preso político es un preso político donde quiera que se pare. Lo que debe tenerse en cuenta es su entereza y su condición humana. Su verdadera razón por la que decidió luchar contra un régimen cruel y despótico, y no cómo, ni con qué lo hizo. El que tuvo la capacidad, el valor y las condiciones para luchar con las armas es tan respetable como el que se expresó en contra de ese mismo régimen. Las armas y las palabras son parte de la lucha. A fin de cuentas el propósito es el mismo: buscar la libertad. Desde ese día respeté mucho más a todos aquellos que han entrado a Cuba en teams de infiltración, que han cumplido larguísimas condenas porque se alzaron en las lomas del Escambray, Pinar del Río, Oriente o cualquier otra zona montañosa de la isla. Los que participaron en conspiraciones urbanas para derrocar a la dictadura. A fin de cuentas, esa dictadura se puso con las armas y se mantiene por la represión. Todo lo demás es pura fanfarria de títulos aristocráticos que nada aportan en esta larga lucha de más de cinco décadas de barbarie castrista. Al menos, esta es mi opinión.

Nota: Angel Cuadra cumplió 15 años de prisión en Cuba. Es poeta y escritor, y preside el Pen Club de Escritores Cubanos en el Exilio. Vive actualmente en Miami.