domingo, 5 de mayo de 2013

"No íbamos a claudicar, los principios no se negocian".María Corina Machado desde Venezuela


"En la historia, las aberraciones más horribles han sido hechas en nombre de la paz y los pobres", advierte María Corina Machado.

ENDER MARCANO | EL UNIVERSAL domingo 5 de mayo de 2013 10:33 AM

Seguramente bajar las escaleras de su residencia nunca fue tan doloroso para María Corina Machado. Las secuelas de la operación que debió reparar cuatro fracturas de su nariz se sintieron en cada escalón. "Me duele mucho, no había bajado las escaleras", relató la diputada independiente por el estado Miranda, con el rostro notablemente inflamado, imagen impactante y muy distinta a cualquiera que se pueda tener de ella. A pesar del evidente dolor y el persistente sangrado, la obligación que siente por representar a sus electores la invitan a sobreponerse y a denunciar lo que considera la consolidación de un golpe de Estado y la instauración de un régimen militarista. Ante el dolor físico resalta que también hay "un gran dolor espiritual". "Vivir una cara de esa violencia que se ha vuelto cotidiana en Venezuela. Esa agresión brutal, cobarde, por la espalda, que huye, es desgarrador. Al mismo tiempo me he sentido muy cercana de los millones de venezolanos que todos los días sufren la violencia. Las mujeres maltratadas, los jóvenes agredidos por protestar, por elevar su voz, los presos que viven en condiciones inhumanas, las madres que le matan a los hijos y ni siquiera confían que puede haber justicia. La forma como las familias venezolanas se han desgarrado por un sistema que quiere destruir la cohesión social porque así puede perpetuarse a la fuerza y a la violencia".
-Cuando decidió ser diputada, ¿en algún momento pensó que le pasaría algo así?
  -Jamás me imaginé que en el seno de la Asamblea Nacional (AN) una persona premeditadamente podría agarrarme por la espalda, tirarme al piso y caerme a patadas. Ahora, yo sí he pensado desde hace muchos años cuál es la naturaleza de este régimen y llamar a las cosas por su nombre. Siempre he pensado que la lucha por la verdad es con la verdad y no podemos llamar las cosas con eufemismos. Por eso, desde hace varios años, yo llamo a este régimen una neo dictadura. Tengo años diciendo que para acá es que veníamos. Porque es evidente la obsesión con el poder de un grupo de personas, que no tienen escrúpulos, y que estaban dispuestos a cualquier cosa. Se veía que esto venía. En la historia de la humanidad las aberraciones más horribles han sido hhechas en nombre de la paz y de los pobres. Por eso, cuando dicen que Chávez quiere a los pobres yo repito: sí, bien pobres. Los necesita bien pobres porque la pretensión ha sido crear una sociedad dependiente del Estado. Destruir la esencia del valor del trabajo y la ética del trabajo. Esa relación entre el esfuerzo y el logro, el aprecio a la propiedad, que lo que es tuyo es tuyo y nadie te lo puede quitar porque te lo ganaste con el esfuerzo. Por eso ese afán por destruir toda fuente de empleo privado para tener una sociedad dependiente y poder ejercer ese control político, económico y espiritual sobre el ser humano.

-¿Por qué cree que hubo ataques directos en su contra? ¿Qué representa usted para la bancada del PSUV?

  -Ellos han intentado todo para doblegarnos. Nos han amenazado, han ofendido a nuestras familias, me han perseguido penalmente, han tratado de destruir mi imagen, el respeto de la gente. Y ellos han visto que no nos han logrado doblegar, creo que ese día sintieron que podían con el chantaje y la amenaza hacernos claudicar y hacernos aceptar ese acuerdo inaceptable que planteaba Cabello al inicio de la sesión y cuando él dijo los términos del acuerdo yo le dije, eso no va a pasar. Yo creo que eso fue la sentencia para que me atacaran duramente ese día al igual que a otros diputados. No íbamos a claudicar en nuestra posición. Los principios no se negocian. -Más allá del dolor, ¿estas agresiones qué le generan? -Impotencia es lo que uno siente, que te ataquen por la espalda y después que huyan y mientan, eso es profundamente desgarrador. Aunque me cuesta hablar porque me duele, lo que más me cuesta es ver esa cara de la violencia que han sembrado en Venezuela y en un espacio que representa al pueblo. Ver que en ese espacio donde se refleja la sociedad se llega a ese nivel de salvajismo y de cobardía, es una evidencia del grado de decadencia moral que han llevado a las instituciones del país y a la que se quiere llevar a la sociedad porque al final esto es un tema de valores, de destrucción moral.

-¿Tiene alguna esperanza de que la denuncia en Fiscalía tenga algún fruto para enfrentar esa impotencia?

-En estas horas he revivido momentos similares. En la campaña de las primarias fui al 23 de enero y nos agredieron a tiros, una persona de mi equipo salió herida. En esa oportunidad estaban todas las evidencias y no pasó nada. El 5 de julio del 2011, en los próceres había evidencia y no pasó nada. Y es la misma Fiscalía que dice que el 95% de los homicidios permanecen impunes y además casi que lo hace con orgullo.

-¿Entonces cómo manejar esa impotencia?

-En estos casos lo que debemos lograr es que ese miedo, esa impotencia, esa angustia se convierta en fuerza para reaccionar, para rebelarnos contra la opresión, y eso lo que significa. Es la obsesión por vivir en libertad, porque al final esto se trata de ser libres.

-¿Venezuela no es libre?

  -La realidad es que en nuestro país ha habido la pretensión durante más de una década de instaurar un régimen militar, militarista, y la realidad es que mientras hablamos yo considero que ese golpe militar ya tuvo lugar. ¿Cómo se expresa? Primero es la desnaturalización institucional de las Fuerzas Armadas. Han ido controlando nuestras Fuerzas Armadas en un esquema de dominación antinacional donde una mayoría de oficiales y soldados no comparten esa posición, pero donde se han ido enquistando en posiciones de poder un grupo de individuos en el Alto Mando, con conexión y sumisión a un proyecto internacional y con la obsesión de permanecer en el poder. La forma como se ha anulado la soberanía popular expresada el 14 de abril, cuando desconoces y arrebatas esa soberanía a través del voto. Estás aboliendo la República. Cuando ves como se han ido controlando los poderes públicos. Como los distintos poderes públicos: el TSJ en su actitud sumisa y complaciente; la Defensoría del Pueblo; la Fiscalía y, evidentemente, el CNE. Todos confabulados para servir y mantener un régimen en el poder. Cuando a eso se suma la erradicación del derecho de palabra en la Asamblea. Entonces qué ocurrió: la disolución del Parlamento. Eso es lo que debemos entender. Cuando se disuelve el Parlamento, y se desconoce la voluntad popular, cómo se llama eso. Aquí ha ocurrido un golpe de Estado. Un golpe de Estado militar.

-Cuando recuerda la situación del pasado martes, ¿qué sentimientos le invaden?

-Es como un cóctel. Un poco de vergüenza, miedo, rabia. Creo que ha sido la hora más oscura del Parlamento venezolano. Pero también es la hora más digna, porque yo veía a mis colegas y estoy muy orgullosa de ellos, de todos esos hombres y mujeres diputados de Venezuela que se quedaron allí, que elevaron la voz, no bajaban la cabeza. Mientras más duro nos daban, más duro alzábamos la voz y enarbolamos nuestras banderas . Yo he tenido profundos momentos de soledad en esta lucha, pero en esa hora yo sentía que ahí estaban millones de venezolanos acompañándonos. Yo me sentía muy firme.


-¿Volverán a usar cornetas en la sesión plenaria?

  -Nosotros tenemos nuestros mecanismos de hacernos escuchar. Venezuela nos escuchó y el mundo nos escuchó. Hay una realidad. El ruido que ellos crearon con sus golpes lo que hizo fue alzar nuestras voces para que dieran la vuelta al mundo. Nunca un diputado en la Asamblea Nacional venezolana había sido escuchado tan claro y tan duro en el mundo entero y en todos los hogares de Venezuela. Lo hicimos a punta de convicción y de pitos y pancartas. Nos hicimos escuchar y nos haremos escuchar la semana que viene.

-¿Tiene miedo de volver a la Asamblea Nacional?

-Yo estoy contando los minutos para que me vuelva a sentar en mi curul y entrar a la Asamblea Nacional.

-De no poder volver a la sesión le tocaría a Ricardo Sánchez tomar su lugar... -¿Quién es Ricardo Sánchez?.

 En mi curul me siento yo. No me van a sacar de la Asamblea Nacional como no nos han sacado de las calles y como no nos sacarán jamás de los corazones de los venezolanos que queremos vivir en una república libre y democrática.


emarcano@eluniversal.com