lunes, 20 de mayo de 2013

DECLARACIONES DE "HERNANDO" ANGELITO DEL G-2 ASILADO EN LA REPUBLICA SOVIETICA DE MIAMI



'Hernando' fue analista de los órganos de la Inteligencia y la Contrainteligencia cubanas.


Fidel y Raúl, negociando con la muerte de los huelguistas cubanos (entrevista realizada en el 2010, pero que tiene vigencia)

Los Castro están interesados en dejar morir a los huelguistas de hambre para lograr importantes objetivos, aseguró un ex oficial de la Inteligencia cubana asilado en Estados Unidos desde el año 2000. “Es una maniobra de inteligencia para darle la vuelta a la situación creada”, aseguró este analista de información durante más de 15 años, quien prefiere llamarse 'Hernando', pues teme por su vida. “Cuando Raúl dice que no le importa que se mueran los huelguistas, los Castros están enviando un mensaje a los Estados Unidos para intentar lograr un canje con los espías cubanos presos aquí”, reflexiona. Inicialmente la situación se les fue de las manos, pues nunca se había dado tanta publicación a huelgas de hambre de activistas por los derechos humanos, asegura este hombre, discípulo de Manuel Piñeiro Losada, el gurú de la Inteligencia Cubana. Hernando cumplió numerosas misiones como analista de información y correo de los órganos de inteligencia de Cuba. Entre otras, tuvo a su cargo la entrega al grupo izquierdista Frente Patriótico Manuel Rodríguez de un plan para la realización del atentado de Augusto Pinochet en 1986. La inteligencia cubana utilizó un buque encubierto, situado cerca de las costas chilenas, para vigilar todas las rutas habituales de la caravana del general, reveló. “A Cuba no le interesan las declaraciones del Parlamento Europeo, ni de más nadie. Están utilizando todos esos actos esperando que el Gobierno norteamericano dé los pasos en solidaridad con la sociedad civil cubana. Están usando la muerte de estos patriotas para objetivos de inteligencia”, reconoce Hernando, quien durante más de 15 años fue analista de los órganos de la Inteligencia y la Contrainteligencia cubanas. En Cuba se realizaron huelgas de hambre desde los anos 60, pero el mundo no se enteró. Pero ahora todo cambió. La muerte de Zapata Tamayo y la huelga de Fariñas están en primera plana. Eso tiene una repercusión negativa para el régimen cubano, afirma este hombre que cumplió prisión por insubordinación, al negarse a ejecutar a un preso común condenado por asesinato.

 “Me dieron la orden de ejecutar a un condenado por asesinato, pero me negué. Les dije que yo era un militar, no un asesino”.

(Eso es mentira, los condenados a muerte eran llevados al paredon y se escogia al azar una escuadra para fusilamiento)



La disidencia interna En cuanto al plan para destruir a la disidencia interna, Hernando relata que “a principios de los 90, se impartieron instrucciones para desestimular y desacreditar a los activistas de derechos humanos. En esa época y por orden expresa de Fidel, se decidió que la primera frontera de lucha era la disidencia interna, para lo cual se aplicarían los métodos de la KGB”. Los planes estaban dirigidos a influir sobre la familia para desestimular al activista, e inclusive espiarlo para conocer de las actividades de las organizaciones de derechos humanos. También presionar a los luchadores en los centros de trabajo, mediante el chantaje de amenazas de despido. Pero el método más eficaz fue crearle un expediente de delitos comunes para desacreditarlos ante su vecindario y principalmente ante la opinión pública mundial, explica Hernando. “Lo primordial es buscar una causa menor por la compra ilegal de algo, o cualquier contravención. Por esos delitos cumplían de 2 a 3 años, y los soltaban. Después le imputaban otro por 6 años, y así fue el caso de Zapata Tamayo, quien en el momento de su muerte tenía un alto prontuario delictivo, creado por la seguridad cubana”. Al ser juzgados siempre se les dice: “Usted no es un enemigo de la Revolución, simplemente es un delincuente común”. “El Gobierno cuenta con ese recurso para mostrarlos al mundo como forajidos, pero se les hace muy difícil en ocasiones, porque más del 50% de los activistas son gente muy preparadas, que evitan ser envueltos en esas maniobras” asegura este oficial de inteligencia cubana. En estos momentos los Castros están apostando fuerte a lograr objetivos superiores: liberar a los espías presos en Estados Unidos y salirse de los activistas detenidos en La Primavera Negra. Hernando está convencido de este propósito. Asegura que el régimen puede obligarlos a comer, puede deportarlos, pero les interesa más su muerte. “No es de extrañar que en estos momentos haya un funcionario cubano caminando junto a un embajador por el Malecón, haciéndole proposiciones para mediar con los Estados Unidos, para más que evitar la muerte de estos valerosos activistas, intentar sacar a los espías cubanos, deportar a los huelguistas, y retomar un segundo aire, pues el tiempo se le está acabando a los Castros” nos dice Hernando, quien repite: “La apuesta hecha es muy peligrosa, pero Fidel es más arriesgado que el hermano, porque seguro tiene otra carta bajo la manga”.

Oscar Suárez

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