domingo, 30 de septiembre de 2012

¿Besitos a Raúl y a los culpables de ayer y de hoy de la debacle cubana? Por Roberto Torricella.

 
¿BESITOS A RAÚL Y A LOS CULPABLES DE AYER Y DE HOY DE LA DEBLACLE CUBANA?

Miami, Florida, 29 de septiembre, 2012

Por: Roberto A. Torricella

Ha llegado a nuestras manos un escrito del 2 de agosto, 2012, haciendo un “Llamamiento Urgente para la Reconciliación” con el desgobierno cubano donde un grupo de personas, entre ellos algunos conocidos cubanos de respeto y prestigio en el exilio, desean empezar a “darse abrazos” con Raúl Castro y con los actuales miembros del régimen castro-comunista de Cuba, culpable de miles de asesinatos por más de medio siglo. Creemos comprender sus intenciones pero nos es imposible acoplarnos y aceptar que abracemos a muchos del sistema comunista, cuyo sistema es imprescindible ERRADICAR –no reconciliar- de Cuba, y mucho menos podemos “compartir” con grandes responsables de nuestra debacle ya que muchos, directa o indirectamente, tienen sus manos manchadas de sangre de miles de cubanos y hoy, todavía, se las siguen enchumbando. No podemos entender como muchos exilados que fueron grandes culpables y contribuyentes directos del ascenso al poder del régimen nefasto que sucumbe a Cuba en la actualidad –y algunos todavía lo siguen “justificando” para apaciguar su conciencia- y por el cual permanecemos en el exilio, aboguen por esta reconciliación –y apoyados posiblemente por supuesta “ayuda” de gobiernos foráneos que fueron grandes responsables de lo que hoy tenemos-, máxime cuando “ayer”, que no había esa represión (excepto la que inventaron y siguen repitiendo para cubrir sus errores y justificar el terrorismo que promovieron y auparon) ni los crímenes de hoy, nunca tuvieron un segundo para deponer el odio irreflexivo que los embargó y haber realizado algo como lo que hoy proponen. Es obvio que debido a la avanzada edad de algunos “alzheimeristas” y principalmente por los intereses $personales$ de otros “no tan viejitos”, los hace usar términos como: “Es necesario conocer y aprender del pasado para no repetirlo” y pregonan a todos los cubanos, de aquí y de allá: “para evitar actos de violencia, derramamientos de sangre” y… tomen nota de esto que sigue: “particularmente aquéllos dirigidos contra la población indefensa”. ¿No fue precisamente esto último lo mismo que algunos cometieron durante nuestra época republicana? Y por lo visto no han aprendido ni de las experiencias del pasado y tampoco de las experiencias vividas hasta hoy, tanto de Cuba como las ocurridas en otras partes, en los más de cincuenta años que llevamos en el exilio. Esos mismos elementos que ellos piden en sus incisos 1, 2, 3 y 4, existían en Cuba durante la época republicana y ellos, por el odio que los cegó y les nubló su capacidad analítica (y hasta quizás por muchas de las mismas razones por las que ahora piden la reconciliación), fueron los propulsores de quebrantarlas, creando el estado de caos que hundió a Cuba aunque hoy traten de justificarse culpando otras circunstancias. Pero, a pesar que traten, no pueden rebatir evidencias palpables y pruebas históricas imparciales confirmadas principalmente cuando se tienen en la mano. No dejamos de sentirnos hermanados con muchos de los cubanos firmantes de tan fatídico documento puesto que, al fin y al cabo, todos somos cubanos añorando un mismo propósito. Pueden ser diversas las estrategias para conseguirlo pero definitivamente, NUNCA abrazando y besando al enemigo. Pero de los que firman y que se equivocaron en aquel entonces, entendemos que no tienen sus manos manchadas de sangre cubana, directa o indirectamente, y solamente tratan de alcanzar el objetivo primordial de todos aunque ellos proponen un método despreciado y desahuciado por una gran mayoría de cubanos. Repetimos dos grandes verdades que son realidades vividas y comprobadas: 1. La libertad y democracia no pueden ser conferidas a cualquiera. Ambas tienen precondiciones y hasta naciones que son libres y democráticas hoy, tomaron siglos para llegar a ello. Es fácil exportar los símbolos de la democracia -constituciones, elecciones, parlamentos, y todos los demás elementos- pero no se pueden exportar los siglos de experiencia y desarrollo que hicieron posible que esas instituciones funcionaran. 2. El peligro de Cuba no fue Fidel Castro ni su movimiento 26 de Julio. Lo fue la mayoría de la ciudadanía elite, clase media, y de profesionales, con cultura y patrimonio, que ciegamente y por odio apoyaron a un gánster de reconocida procedencia asesina. Será mucho más fácil rectificar el daño y la destrucción causada por la tiranía castrista que alimentar el sentido común y el juicio racional a una ciudadanía no pensante, fanatizada por tener a este tipo de criminal como su indiscutible líder cuando, en realidad, en Cuba no se requería ni había la necesidad de una sangrienta revolución terrorista. El problema es mucho más profundo y mucho más serio que Castro ya que él es una simple herramienta y síntoma del comunismo internacional que nos conquistó y destruyó a Cuba. Colocar la culpa solamente en el castro-comunismo no debe servir para cegarnos de la vasta cofradía de ignorantes que lo hicieron su príncipe. La república sobrevivirá a Fidel Castro y sus secuaces pero es menos probable que sobreviva a la multitud de necios irresponsables como los que lo convirtieron en su Robin Hood.

enviado por Zoé Valdés