domingo, 11 de septiembre de 2011

Una Entrevista con Sara Marta Fonseca.Por "Pedazos de la Isla".



Sara Marta Fonseca Quevedo es una de esas personas que no necesita introducción. La destacada líder opositora sale a menudo en las noticias acerca de la resistencia cubana- ya sea encabezando una protesta callejera o sufriendo una golpiza brutal.

Una de sus mas reciente protestas la ha llevado a ella, junta a otras 3 mujeres, a la escalinata del capitolio habanero, donde reclamo a toda voz “libertad”, “derechos”, y “comida” para el pueblo, atrayendo al pueblo de a pie y ganando su solidaridad.

La siguiente entrevista fue realizada el dia 7 de septiembre, un dia marcado por represión y vigilancia en Cuba. Hacia el final de la entrevista, la línea telefónica fue interrumpida por las fuerzas del régimen cubano, impidiéndonos de terminar la entrevista como debiera hacer. Minutos después se dio a conocer que la casa de Sara Marta había sido rodeada por efectivos de la Seguridad del Estado y la policía nacional, comprobando el terror que siente la dictadura frente una mujer y su familia, dispuestos a darlo todo por la libertad de un pueblo entero.

Sara Marta nos habla de los más recientes actos represivos que ha sufrido, los obstáculos que enfrentan opositoras en la isla, su familia, su historia, y comparte la esperanza que siente, a pesar de todo, de pronto ver una Cuba libre:

Primero que todo, este pasado fin de semana (4 de septiembre) fuiste víctima de violencia y una detención. Por favor explícanos un poco a cerca de que les sucedió.

Nosotras teníamos planeado apoyar a Las Damas de Blanco en Colon, Matanzas a través de asistir misa en la iglesia católica que se encuentra en la carretera central de esa ciudad y luego hacer una marcha. Mi esposo, Julio Ignacio, y yo nos trasladamos hacia ese pueblo el sábado. El domingo a las 9 de la mañana salimos de casa de Caridad Gómez, una señora del grupo de Apoyo a Las Damas de Blanco, junta a María Teresa Castellano y 4 opositores que iban solo a apoyarnos y asistir misa.

Al salir de casa de Caridad, fuimos interceptados- las 7 personas, las 3 mujeres y 4 hombres- por la Seguridad del Estado, quienes se bajaron violentamente de los carros en los que venían y arremetieron contra los hombres primero entonces contra las mujeres. El arresto fue muy violento. En mi caso, recibí muchos golpes. Me partieron las ligas de “democracia” y “Cambio” mientras me las alaban. Eso lo hizo un oficial de la Seguridad del Estado, un hombre joven que fue muy violento conmigo y quien me golpeo mucho. Me introdujeron en un ómnibus (sola a mí, los otros se los llevaron en otros carros patrulleros). Dentro del ómnibus solo había oficiales del Ministerio del Interior y de la Seguridad del Estado. Ahí me apretaron la boca y la nariz, dejándome por un momento sin poder respirar, pensé que me iban asfixiar. Entonces me bajaron la cabeza contra el piso.

Ya en la zona del Matadero de Colon, pararon el ómnibus para trasladarme a un carro patrullero, bajo órdenes de llevarme de regreso a la Habana. Antes del traslado, comenzaron a empujarme y golpearme dentro el ómnibus. Les dije que no me empujaran, que yo me bajaría sola. En ese momento subió una uniformada de la Policía Nacional y me dijo “esto va ser como me dé la gana a mí” y comenzó a golpearme. Le conteste, “pues ahora esto va ser como me da la gana a mi” y me agarre de los tubos de la puerta del ómnibus. Ahí me aplicaron una llave, por eso tengo afectado las cuerdas vocales, la lengua y la boca rota en varios lugares, los brazos inflamados, y la parte de la cervical con dolores y el cuello inflamado. También tengo los senos golpeados.

Dentro del carro patrullero, había oficiales de la policía y la mujer policía que me golpeo. Cuando la patrulla cogió la autopista, note varios carros marca Lada que me seguían-ellos me estaban custodiando, como si pedir libertad fuera un crimen. El Lada dio la orden de parar el carro patrullero. Dentro de ese Lada había 3 oficiales de la policía. Un mayor de la policía cínicamente abrió la puerta, me vio, y me dijo “felicidades que hoy es tu cumpleaños”. Es decir, ellos tenían todo bien planeado, sabían que ese dia cumplía 41 años.

También permaneciste detenida por algún tiempo…



Si, durante mi arresto me quitaron mi teléfono celular, el estuche del teléfono, y lo que me ha dolido mas fue que me quitaron un llavero con los colores de la bandera cubana que decía ‘Te Amo Cuba’. El teléfono se lo devolvieron a mi esposo, pero el estuche y el llavero se lo robaron, y por eso los acuso de ladrones. Durante de otros arrestos, siempre les ha llamado mucho la atención ese llavero y me preguntaban donde lo había comprado. Es decir, había alguien interesado para quitármelo. Dieron muestra una vez más de que aquí los únicos delincuentes que existen en este país son ellos y la cúpula gobernante que han robrado y destruido el país.

Por las actividades opositoras que encabezas públicamente también sufre tu familia. ¿Cuáles son algunos ejemplos de esto?

Mi hijo mayor ha sido arrestado en varias ocasiones. El tiene un dúo que canta canciones protesta- El Primario y Julito. El Primario se llama Rodolfo Ramón Ramírez Hernández y Julito, mi hijo, se llama León Fonseca. Ellos han sido arrestados en varias ocasiones y hasta amenazados de muerte por cantar canciones protestas. En una ocasión, en la unidad del Capri, a los dos los agarraron fuertemente por el cuello y los movían en un intento para dañarle las cuerdas vocales. Estuvieron muchos días haciendo reposo de voz para poder cantar de nuevo.

Mi otro hijo, el más chiquito que tiene 21 años, ha sido agredido aquí en mi propia casa. Nunca ha sido arrestado, pero le han tirado hasta piedras. Ha sufrido los actos de repudios, las ofensas, y en las calles también. El está afectado psicológicamente por estos problemas.

Ambos hijos, por su posición opositora, incluso hasta tienen problemas cuando tienen novias, porque las muchachas muchas veces tienen miedo a estar con ellos. Hay muchas personas que sienten temor de poder perder sus estudios si se reúnen con mis hijos. Pero también sienten el apoyo de muchos jóvenes que los admiran por haber tomado esa posición.

Mi esposo ha sufrido un sinnúmero de arrestos y golpes, como se vio este domingo. Mi familia toda es opositora, y le doy gracias a Dios todos los días por eso. Se exponen a peligros cada dia, pero somos defensores de derechos humanos, todos estamos de acuerdo que hay que derrocar a una dictadura y que hay que buscar la democracia y libertad para todos los cubanos. Eso es algo que a ellos (el gobierno) le molesta muchísimo porque no han logrado dividirnos jamás.

Como se pudo presenciar durante la protesta en las escalinatas del Capitolio habanero, el pueblo de a pie salió en defensa de ustedes. Muchos opositores han relatado experiencias similares en estos meses. ¿Has notado un incremento en solidaridad entre el pueblo de a pie y la resistencia cubana?

Si, bueno, por ejemplo, en Colon, ellos tuvieron un operativo grandísimo, sin embargo no hubo ni una sola persona de pueblo que nos agredió. Les puedo decir que vi mucho temor en las caras de los pobladores, pero ninguno grito una palabra contra nosotros. Pude ver que estaban en una posición que no les gustaba lo que sucedía. Estoy convencida que, a pesar del temor, si ocurrirá otra cosa esas personas se hubieron unidos a nosotros.

Si hubieran demorado un poco mas, estoy seguro que las personas hubieran gritado “abusadores” como lo hicieron aquí en la Habana en la protesta del capitolio. Además, también voceamos “Abajo el hambre” y eso hace que el pueblo se identifique con nosotros los opositores porque saben que lo que estamos reclamando es para que se acabe el hambre y el desespero para todos.

A través de la isla se han visto casos en donde el pueblo busca a los opositores para que los ayuden con sus problemas (desalojos, problemas de salud, etc.). Algunas de estas personas han participado en actos de repudio u otros actos contra disidentes. ¿Has enfrentando una situación similar donde tienes que defender a alguien que anteriormente actuó en contra de ti?

Con toda franqueza, como un ser humano que ha sufrido por causa de una persona que se ha dejado llevar por el régimen, es muy difícil, pero si he enfrentando una situación así. Tuve el caso recientemente cuando familiares de los condenados de las muertes de Mazorra vinieron a mi casa a pedir ayuda para que denuncie sus casos, pues se encuentran presos bajo lo que ellos consideran son cargos injustos. Los familiares claman que los que son los mayores responsables nunca fueron condenados.

Esas personas- el 16 de Diciembre del 2009- se prestaron para hacer un acto de repudio aquí en mi casa donde salimos golpeados mi esposo y yo. Unos días después, un hombre que participo en el acto de repudio, que su familia vino para pedirme ayuda hace poco, fue pronunciado para que entrara a las filas del Partido Comunista de Cuba por “sus actos heroicos”. Mi esposo le dijo en varias ocasiones que en lugar de reprimirnos a nosotros, que se preocupara por los enfermos muriéndose de hambre en el hospital. Días después, durante los primero días de enero, fue que ocurrieron todas esas muertes de Mazorra, aunque ellos no reportaron la cantidad exacta. Reportaron 16 enfermos, pero en realidad murieron más de 60. Los sacaban del hospital y los ponían en otros hospitales para decir que no murieron en Mazorra. Murieron de hambre y de frio y de falta de atención. En la noche que murieron los enfermos, los empleados estaban disfrutando aquí mismo en el reparto de Rio Verde en casa de una señora, comiendo y tomando toda la noche.

Hablo también del director de ese momento, que está cumpliendo 14 o 15 años de condena. No pienso que el máximo responsable haya sido él, por ahí había pasado Tomas Rivas, dejando el hospital en muy malas condiciones- ventanas rotas, con frio, horrible. Los que no tenían familia, los dejaban hacer sus necesidades en la cama. Luego los bañaban con una manguera de agua fría, provocando todas estas enfermedades y hasta la muerte. A esto se le agrega la mal alimentación. Ellos los mataron.

Hace pocos días, se informo que había enfermos sentados encima de sus propios excrementos. Toda vía están en el hospital, y los principales culpables no están preso, porque son el Ministro de Justicia y el Presidente del país, quienes no responden por la situación.

¿Porque has escogido defender a estas personas también?

Nuestro deber primero que todo es defender los derechos humanos de todos los cubanos.

En el caso de este muchacho que está cumpliendo varios años, se demostró en el juicio que él no fue el principal culpable. Hay una mujer, quien no tengo su nombre, que fue la responsable, y ella está libre. El cumple tras las rejas y ella está en la calle. La familia me dice que cuando comenzó el juicio les dijeron ‘todo lo que hagan es por gusto, esto ya esta echado”.

¿Cuándo fue que te sumaste abiertamente a la oposición cubana?

En el 2004, aquí mismo en Rio Verde, Habana, en casa de Rigoberto Martínez Castillo, conocido opositor.

¿Qué fue lo que te inspiro a sumarte la oposición?

Yo provengo de una familia que, desde el inicio de la mal llamada revolución, se pronuncio en contra de este sistema. Al principio, mi abuelo los ayudo hacer su revolución porque considero que Batista se convirtió en un tirano. Junto a mi padre y mis tíos ayudaron con el clandestinaje. Pero durante el primer discurso castrista, mi abuelo se dio cuenta que iba hacia el comunismo y no lucho mas por él.

La familia fue catalogada como desafectos al gobierno. Crecí así, aprendí no creer en el sistema o en nada de lo que dijeran los funcionarios del régimen. Fue difícil, en la escuela siempre me calificaban como hija de contra-revolucionario. Podía tener 100 puntos pero no había premio u otorgación de honores, los que alcanzaban menos que yo en cambio sí recibían premios. Cuando termine noveno grado no me dieron nada para continuar, tuve que quedarme en casa. Y en ese tiempo no lo entendía, y era difícil. Todo era manipulado.

Me crie en un barrio muy pequeño, un central de Santo Domingo, provincia Villa Clara. Con 17 años vine para la Habana para casa de un tía por parte madre. Aquí me case y tuve mis hijos.

Aquí conocí a Rigoberto, un conocido opositor, siempre me decía que como yo tenía niños pequeños que no debiera participar con los opositores, era una forma de protegerme porque nos tenía mucho aprecio. En el 2004, mis hijos estaban crecidos, y decidí que quería participar con la oposición públicamente, estaba bueno ya de brazos cruzados.

También me ocurrió un incidente que me disgusto mucho. En las vacaciones de ese año, me trasladaba a Villa Clara con mi madre y fuimos maltratadas por la policía. Nos dejaron botadas bajo de un puente oscuro. Me acerque a unos policías y les pregunte si se podían quedar un rato con nosotras hasta que encontremos transportación porque la zona era peligrosa. Me contestaron en muy mala forma “solo estamos aquí para poner multas, arréglensela como puedan”. Regrese decidida, pensé que había que cambiar todo, porque todo en Cuba estaba corrupto- incluyendo la policía. Decidí ir a casa de Rigoberto, donde comenzamos hacer actividades como vigilias y otros actos.

Decidí luego tomar mi camino yo sola, donde comenzaron las actividades en la calle.

¿Cuáles son los obstáculos que enfrentas bajo la dictadura como madre, esposa, y disidente?

Es muy difícil todo, primero porque el opositor cubano no tiene trabajo. Para vivir, es difícil. Gracias a que tenemos una gran hermandad entre todos nos ayudamos, al igual que el exilio que nos ayuda. Así sobrevivimos. Es duro tener que llevar la casa a la vez, y educar a los hijos, que los míos ya son grandes y les doy gracias a Dios que tienen las mismas ideas mías y de mi esposo.




Me llevaron directamente a la unidad de Santiago de las Vegas. En ese momento me di cuenta que tenía sangre en la boca, en la lengua, y en las manos, al igual que los brazos con morados por todas partes. La policía que me recibió en la zona de los calabozos dijo “yo no puedo recibir a esta mujer toda golpeada porque después van a decir que los golpes se los dimos aquí”. Ordeno que me llevaran a un policlínico. Nunca en mi vida he aceptado asistencia médica por parte de ellos, pero en esta ocasión me quede callada porque pensé que de la unidad al policlínico había una larga distancia y pensaba que me podría encontrar con algún hermano opositor en el camino y ahí podre denunciar los hechos para que manden la noticia de mi situación y de la de otros hermanos, que también estaban arrestados.

No tuve suerte, por todo el camino no me encontré con otros opositores. Pero entonces ocurrió algo muy extraño. El carro patrullero se desvió para una casa y me dijeron que me bajara para tomar café con ellos. Les dije que no, que como estaba detenida arbitrariamente, yo no me iba bajar con ellos que son los responsables de la represión en Cuba. Además, cuando estoy detenida ni siquiera bebo agua en forma de protesta porque considero que es una arbitrariedad que, por reclamar democracia y libertad, una persona sea arrestada. Entonces me mantuvieron en el auto, ahí al sol, por un rato. Luego se dirigieron a otra casa y me dijeron lo mismo otra vez. Mi respuesta fue igual.

De ahí me regresaron para la unidad y me introdujeron en la zona de los calabozos. Llegaron dos oficiales- una de apellido Pérez y otro que se hace llamar Yoan. Querían interrogarme. Aprovecho para denunciar que el oficial Pérez me amenazo con que me pueden dejar en una silla de rueda. También amenazo a mi esposo y mis hijos, diciéndome que por mis acciones mi esposo y dos hijos irían para la cárcel. Son amenazas que ellos acostumbran hacer.

Yo voy a continuar haciendo oposición en las calles. No los voy a dejar que me detengan. Si me van a poner en una silla de rueda, pues van a tener que golpear a una mujer en silla de rueda, porque voy a continuar pidiendo libertad para el pueblo de Cuba. Y si encierran a mi esposo o mis hijos, pues van a encerrar a hombres solo por sus ideas, sin cometer ningún tipo de delito.

Me liberaron sobre las 5 de la tarde. Mantuvieron a los otros hermanos opositores más tiempo, entre ellos mi esposo. En su caso tuvo que venir a través por sus propios medios desde Matanzas a nuestra casa en la Habana.

Me contabas que te arrebataron varias pertenencias…





Nosotros llamamos a mi casa “El Cuartel General de la Oposición”. Permanece llena desde la mañana hasta la noche prácticamente todos los días. Son hermanos nuestros que tenemos que atender y ayudar. Es difícil, pero lo hacemos con todo el corazón, con todo el amor, y con la esperanza de ver a Cuba libre. Eso es lo que nos mantiene con fuerza para continuar.

¿Cómo es esa Cuba por la cual luchas?

Sobre todo, lucho por una Cuba donde exista la democracia, que se respete la diversidad de opinión, que cada persona tenga la posibilidad de crear su propio futuro. Que haya libertad, la libertad de expresión, la libertad empresarial, que cada persona con talento pueda salir adelante. Que no haya nadie que te encarcele por tus ideas. Sueño con una Cuba que prospere y que no quede como está ahora, estancada en el tiempo.

Si pudieras comunicar algún mensaje con tu pueblo, sin censura de ningún tipo, ¿qué les diría?

Que luchen por la libertad y la democracia de Cuba, que nosotros no somos, como dice el gobierno, unos “pone-bombas”. Al contrario, estamos luchando por sus derechos.

Lo primero que haría sería mostrarle la Declaración Universal de los Derechos Humanos para que conozcan…





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