domingo, 22 de agosto de 2010

Ay Fidel, Fidel YA NO HAY QUIEN TE SOPORTE HP!!!!!!!!!!!!!




El pasado Domingo, reapareció el "infatigable" comandante en la asamblea nacional. Una vez más calza sus botas militares, y se deja enfundar en su traje verde-oliva después de su convalecencia y de una larga ausencia de la vida pública. En el paralenguaje revolucionario, y tomando prestado cierto estribillo que alguien le dedicara a otro loquito "amigo" suyo (el argentinito de la boina), el ex-máximo líder quiere volver a demostrar, que está en pie de guerra y con la adarga al brazo. La historia se repite, la estrategia de alimentar el miedo no ha perdido puesto en la mente retorcida y calenturienta de este personajillo: cuidadito niños, pórtense bien, que sino va a venir el "coco" y se los va a comer. z

En otras palabras, los mensajes que el otrora Napoleón del Caribe pretende enviar son bien claros: aquí estoy vivito y coleando, estoy entero, hay y habrá comandante para rato, por lo tanto, que no se les vaya a olvidar -ni por un segundo- que todavía sigo siendo el Comandante Guarapux Maximus (guarapo máximo). En mi hacienda y bajo mi techo no se hablará jamás de reformas y mucho menos de distensión para con el enemigo imperialista; estos dos últimos señalamientos son fundamentalmente -claro está- para los inquilinos más inmovilistas de la casa de gobierno.
En cambio, para el resto de mundo la noticia es otra: el "cálido" abuelito simula ser un pacifista, y trata de erigirse como una especie de Quijote resucitado que vuelve a treparse sobre Rocinante dispuesto a librar una batalla más contra los malvados gigantes. Gigantes que como todos sabemos, no son más que inofensivos molinos de viento.
La nueva batalla del comandante no es otra que la de la preservación de la paz mundial (jo!, quien lo diría). Con una desfachatez sin límites, el vetusto y desgastado guerrillero casi le exige a Obama que evite un conflicto nuclear con Irán, mientras que el país que él -por casi 50 años- gobernó se cae a pedazos. Que ironía, que la petición venga del pirómano, que durante la crisis de los mísiles no vaciló en decirle a los soviéticos: lancen los cohetes primero, que aquí hay 6 millones de cubanos dispuestos a inmolarse por el socialismo (todavía no sé cómo logró él encuestar tan diligentemente a esos 6 millones de compatriotas).
En realidad, a Fidel Castro, al igual que el Hitler derrotado del bunker de Berlín, le importa un comino la suerte de sus semejantes, él, al igual que su mentor ideológico austriaco, piensa que si no pudo lograr sus objetivos, pues que entonces el mundo es un sitio muy imperfecto al que es mejor darle candela, incendiarlo para hacerlo desaparecer, ese es su verdadero afán, el Armagedón.
Por fortuna, ni el tiempo, ni las circunstancias y mucho menos el pueblo de Cuba acompañan al comandante en su ultima cabalgada. Éste Quijote defenestrado por una "revuelta intestinal", no alcanza a percatarse en medio de su locura, que va montado al revés sobre su caballo y que su tiempo ya pasó. Su decrepitud, su narcisismo y por ende su falta de autocrítica, no le permiten darse cuenta que ni está tan sano y lúcido como quiere aparentar, ni que casi nadie le toma en serio; no son pocos los que por estos días se mofan del reaparecido "Zombi en Jefe". Entre tanto, los cubanos de a pie no tienen la menor de las intenciones de retomar la construcción de túneles subterráneos o salir a buscar paraguas antimisiles. Los compatriotas isleños tienen otras penurias o premuras más concretas que resolver, como la alimentación, el transporte, la vivienda o simplemente largarse de aquel manicomio a como de lugar. Ay Fidel, Fidel, después de tanto profetizar y retar te estrellaste en un fracaso; hoy Cuba dista mucho de ser lo que alguna vez le prometiste.
Al final de la jornada, una cuota considerable del preconcebido y anhelado "hombre nuevo"prefirió -ante el desastre nacional- refugiarse en los brazos del "enemigo" tío Sam y no en el regazo del "magnánimo" papaíto Fidel. Otra parte de los desengañados sobrevive o malvive en aquella desdichada isla haciendo uso de la doble moral, mientras que la parte más digna de la sociedad ha asumido estoicamente la difícil y desigual lucha de la oposición abierta y pacífica. En medio de la tragedia tampoco faltan los que le imprimen un toque de humor a nuestra catástrofe, así, tras esta última aparición belicosa del máximo líder, algunos pícaros ya se han apresurado a desempolvar una seudo-consigna de la que el comandante se hiciese acreedor por allá por el 2005, luego de que realizara una magistral disertación sobre la puesta en marcha y utilización más eficaz de la olla arrozera: ¡Cocinero en jefe ordene! ¡ordene sobre esta olla!, que vamos a seguir comiendo soya, si el imperialismo no viene.
Lo de la sorna y el alboroto no es para menos, especialmente si se tiene en cuenta que, no todos los días resucita un muerto.....y mucho menos un muerto como este.


PS: que conste que no soy anexionista.

Dr. Alejandro Tellería Díaz - Jena - Alemania - Colaboración - LNC


(LA NUEVA CUBA)

2 comentarios:

guillemaro dijo...

El iracundo abuelo, el que nunca debió de vivir, aparece y reaparece por todos sitios, haciendo prevalecer sus ideas absurdas y seniles, pidiendo hasta donde les permiten sus limitadas fuerzas la libertad de sus 5 asesinos justamente apresados, proyectando una imagen ruinosa y roída por el paso del tiempo.
Que pesado se hace para el resto de los mortales, la existencia excesiva de los degenerados.

Jorge Luis Llanes Naranjo dijo...

Pienso que no sera por mucho tiempo Guille,
El Babalabo en jefe hace rato que perdio esa magia con que mantenia embrujados a los comemierdas.
Hoy hasta el ultimo chivato en Cuba sabe que se acerca el fin del experimento castristra.

Jorge Luis